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Entrevista:JOAN CLOS | Director del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (Habitat)

"Una ciudad geriátrico sería terrible"

Tiene 62 años y es médico, pero buena parte de su vida profesional está ligada al gobierno de las ciudades. Fue ministro, pero sobre todo, alcalde de Barcelona de 1997 a 2006, cargo que simultaneó en distintos años con otros muchos como presidente de la Asociación Mundial para la Coordinación de las Ciudades y Autoridades Locales, presidente del Comité Asesor de Autoridades Locales de Naciones Unidas o vicepresidente de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos. Desde octubre de 2010, como secretario general adjunto de la ONU, dirige Habitat, el organismo que, con sede en Nairobi, se ocupa de la promoción en todo el mundo de ciudades sostenibles. La entrevista se realiza por correo electrónico.

"Aún no sabemos cómo construir una ciudad con emisiones cero"

Pregunta. ¿Es hoy es más preocupante la urbanización que la alimentación?

Respuesta. Más de 1.000 millones de personas viven en condiciones de vida terribles en favelas y zonas de barraquismo. La alimentación y la vivienda son derechos fundamentales de las personas y es preocupante que a un número elevado les falte cualquiera de ellos.

P.¿Están las ciudades preparadas para absorber el crecimiento de la población y el de la migración rural?

R. Las ciudades de los países desarrollados no están creciendo en población. El problema lo tenemos en ciudades que no han vivido un proceso de industrialización y que no son capaces de ofrecer a los nuevos ciudadanos un lugar de trabajo y un espacio de productividad y de generación de riqueza.

P. ¿Hay que alentar ciudades con mayor densidad?

R. El principal reto es la organización de la convivencia urbana. Cuando esto se consigue, la ciudad se convierte en un espacio de libertad y en un gran instrumento de prosperidad y de desarrollo a todos los niveles. Es el momento mágico de eclosión de la ciudad como elemento de progreso humano. En las últimas décadas, las ciudades han sabido aprovecharse de la economía de la urbanización, aquella derivada de los activos reales del entorno urbano: edificación, plusvalías, venta del suelo, hipotecas... Todos conocemos sus virtudes y desgraciadamente también sus defectos. Sin embargo, aún hay muchas ciudades que deben descubrir las oportunidades de la economía de la densidad, de la aglomeración, que permite crear valor, reducir costes, incrementar la especialización, multiplicar el crecimiento de los flujos de información, disminuir los costes de producción. La densidad es, sin duda, necesaria para conseguir una ciudad productiva y más sostenible.

P. ¿Es mejor megapolis o ciudades medianas?

R. No hay ningún tamaño ideal. Lo que debe ser es una ciudad bien planificada y gobernada, en la que la calidad de vida de sus ciudadanos sea una prioridad, en la que el urbanismo tenga una función de mejora de la conectividad, de evitar la congestión, de eficiencia energética, capaz de financiarse con el valor generado por la economía de la densidad y crear puestos de trabajo.

P. ¿Se pueden construir ciudades sostenibles con emisiones cero?

R. Aún no sabemos cómo construir una ciudad con emisiones cero, pero el desarrollo de las energías renovables a escala masiva es la única solución. Entre tanto, los esfuerzos se están dirigiendo a reducir las emisiones por habitante y por unidad de producto económico con una ciudad bien estructurada.

P. Occidente y la misma China avanzan rápidamente hacia el envejecimiento de la población. ¿Se trabaja en el diseño de ciudades para pensionistas?

R. Las ciudades deben ser diversas, mixtas. Con servicios adecuados y sostenibles tanto económica como medioambientalmente para nuestros jóvenes, mayores, los que trabajan, estudian, crean o los que hacen todo eso a la vez. La belleza e interés de la ciudad está en la diversidad. Una ciudad geriátrico sería terrible.

P. La población de África se duplicará en tres décadas. ¿Cómo hacer frente a ese boom?

R. El 65% de los africanos urbanos viven en chabolas y pueden llegar al 80% en los próximos años. Lo harán sin agua, sin luz, con unas condiciones pésimas de higiene. El barraquismo es un problema a escala global y solo medidas radicales podrán alterar esta terrible realidad. Hay que reintroducir el planeamiento urbanístico en África, al igual que se hizo en Europa y América durante la Revolución Industrial.

P. ¿La globalización es positiva para el urbanismo?

R. La globalización está produciendo una aceleración de la urbanización no planificada que termina en barraquismo. Generaciones de jóvenes están creciendo en slums con los riesgos y la pérdida de capital humano que esto representa para los países emergentes y los menos desarrollados, que son los que más lo requieren.

P. ¿Cómo ayuda la innovación tecnológica al urbanismo?

R. Si la política urbana existe y hay capacidad política, la tecnología ayuda, pero si no existe esta capacidad, la tecnología frecuentemente se convierte en un falso instrumento de progreso que no ayuda a afrontar los problemas de fondo.

P. ¿Políticamente vamos hacia tiempos pasados en los que las ciudades eran más importantes que los Estados?

R. Nunca se vuelve literalmente a tiempos pasados. Lo que hace falta es un nuevo contrato entre el Estado-nación y la ciudad, porque la importancia económica, social y cultural de esta es indudable. Según el Banco Mundial, de las 100 economías mundiales más importantes, 37 son ciudades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de junio de 2011