Reportaje:

La fatalidad y Mauricio Soler

El ciclista colombiano sigue en coma tras su terrible caída en Suiza

El domingo pasado, cuando ganó en Crans Montana la primera etapa de la Vuelta a Suiza, el colombiano Mauricio Soler (Movistar) creyó que aquel podría ser un buen momento para trazar una nueva línea de partida para su carrera. Adiós a un pasado de miseria y caídas (desde que ganó la montaña del Tour de 2007, no ha terminado ninguna gran ronda y en 2010 una caída en la Dauphiné le privó del Tour y la Vuelta), bienvenida la victoria. "Hablamos", dice Eusebio Unzue, su director, "y estaba superanimado, optimista. Se veía tan fuerte que pensaba que podía ganar la carrera".

Cuatro días después, la rutina le golpeó de nuevo, y más fuerte que nunca, al comienzo de la sexta etapa. Su bicicleta chocó contra un objeto y él salió disparado y se golpeó contra una estaca de un jardín. "También fue mala suerte", dice Unzue; "medio metro más allá, se habría dado contra una alambrada". El resultado fue terrible. "Sufrió fractura de cráneo, neumotórax y varias fracturas más", explica el médico, Alfredo Zúñiga; "poco a poco, le están retirando la sedación, pero aún le quedan semanas en la UVI".

Hace un año preguntaron a Soler por qué se caía tanto y respondió que no eran tantas las caídas: "Siempre me he golpeado muy fuertemente y eso hace que trasciendan". Antes de lo de Suiza, en el Movistar sí que pensaban que se caía mucho y le realizaron múltiples exámenes de reflejos, reacción muscular, visión periférica..., sin hallar nada anormal. "Quizá la solución es, si se recupera plenamente, que vuelva a competir en Colombia, donde hay menos estrés", piensa Unzue; "es una pena porque es un ciclista extraordinario, una fuerza de la naturaleza, pero está marcado por la fatalidad".

Mauricio Soler (Movistar).
Mauricio Soler (Movistar).EUROPA PRESS

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 20 de junio de 2011.

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