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Reportaje:24 HORAS EN... TURÍN

El café de Cavour, el hotel de Pavese

El 150º aniversario de la unificación italiana devuelve el protagonismo a Turín. Culta e industrial, marcada tanto por el rastro del 'Risorgimento' como por la fábrica FIAT, reformada por Renzo Piano

Este año, Turín es la prima donna. Se ha cumplido el 150º aniversario de la unidad de Italia, y fue allí donde Cavour, Garibaldi y cuatro visionarios más fraguaron el Risorgimento que llevaría a unificar la nación bajo la Corona de los Saboya. Turín (www.turismotorino.org) fue capital de la nueva Italia entre 1861 y 1864. Luego, el Gobierno se trasladó a Roma, pero aún vendrían días gloriosos para la antigua Augusta Taurinorum de los romanos. Campesinos del norte y del sur acudían en busca de jornal, el cura don Bosco enseñaba oficios a los golfillos, y Edmundo de Amicis les ponía los ejemplos a seguir en la novela Corazón. El mismo año de la revolución rusa (1917) se estrenaba la fábrica de coches de la Fiat, y los topolinos y un neorrealismo de cine inundaban las calles de la ciudad del Po, brumosa y trabajadora.

Una cara diferente al tópico latino, pero no por industrial y culta menos sibarita: no solo tienen fábricas y tesoros barrocos de Guarini o Juvarra, también inventaron la radio y el vermú, y presumen de un equipo de fútbol como la Juventus y de incluir en su dieta las trufas más caras del mundo y un chocolate gianduja superior (dicen) al de los suizos. Desde el 17 de marzo, cuando comenzaron las celebraciones del aniversario, la capital del Piamonte vuelve a ser, a título honorario, capital de Italia.

09.00 Sábana santa

Habrá que hacerse, lo primero, con la Torino Card (20 euros la de dos días), que abrirá puertas de museos y tranvías. Y entrar directo al corazón, o sea, a la plaza del Castello - (1) allí está el Palacio Real, que reabre este año el salón del Trono y el del Consejo. Al lado está el Palacio Madama, obra cumbre de Filippo Juvarra (quien repitió diseño en el Palacio Real de Madrid); ahora es el Museo Civico d'Arte Antica, y este año inaugura dos nuevos reclamos: una reconstrucción del Senado que allí se alojó en los días fundacionales y los jardines que rodean al palacio.

Al otro lado de la plaza, la catedral gótica alberga la capilla barroca de Guarino Guarini, donde se exhibe la sábana santa; la que veneran los fieles es una copia (todas las claves sobre "la verdad" en torno a este caso las da Julia Navarro en su novela La hermandad de la Sábana Santa; además, hay un museo temático (2) en la vía San Doménico, 28). Pegada a la catedral, otra obra maestra de Guarini, la iglesia de San Lorenzo. Arropando a este conjunto estelar, los frondosos Jardines Reales, que llegan hasta el parque arqueológico de Porta Palatina (3), una de las cuatro que cerraban el cuadrilátero romano, con el antiguo teatro. Enfrente, cada mañana funciona el Mercato Porta Palazzo, donde, además de lechugas y rábanos, se pueden comprar delicatessen locales.

11.00 Momias como en Egipto

Por fortuna, no quedan lejos algunos museos principales (imposible ver todos en un día). En la plaza Carignano, el Museo Egipcio (4) (www.museoegizio.org; cierra los lunes; 7,50 euros) presume de ser el más rico en fondos después del de El Cairo; está en fase de renovación (hasta 2015) y abre ahora nuevos servicios. En la planta alta del edificio (Accademia delle Scienze) puede verse la renovada Galería Sabauda, es decir, la colección de pintura que los Saboya iniciaron en 1832. Enfrente se encuentra el palacio Carignano, obra de Guarini, que fue sede del Parlamento primerizo y donde se reabre este año el Museo Nazionale del Risorgimento Italiano (5) (www.museorisorgimentotorino.it; cierra los lunes; 7 euros). Vale la pena dar un salto hasta el Museo Nazionale del Cinema (6) (www.museonazionaledelcinema.it; cierrra lunes; 7 euros), ya que se aloja en la Mole Antonelliana, estructura de hierro y cristal de 167 metros creada en 1863 por el arquitecto Antonelli para servir de sinagoga y que se ha convertido en icono, una especie de Tour Eiffel de los Alpes.

13.00 Aquí se inventó el vermú

Para tomar el aperitivo habrá que volver a la vía Roma, que está flanqueada por lujosos pórtici o soportales (dicen en Turín que su ciudad es la mejor porticada de Europa, porque tiene 18 kilómetros de pórtici, pero en Bolonia, que tiene 40, no están de acuerdo). Los soportales de la vía Roma protegen tiendas elegantes y conducen a la plaza de San Carlo (7), el salón de Turín. Una escenografía diseñada por el arquitecto barroco Castellamonte que se cierra con dos iglesias cuasi gemelas, una de ellas de Juvarra. Bajo los pórtici de esta plaza hay locales elegantes donde pedir un Martini o un Carpano, marcas que tienen museos propios (en Chieri, a las afueras, y en la vía Nizza, 230, respectivamente). Para comer, dos restaurantes con solera: Del Cambio (8) (plaza de Carignano, 2), donde se urdía a los postres la unidad de Italia, y al lado, La Nuova Smarrita (9) (vía Cesare Battisti,17), donde Cavour tenía instalada a su amante. Otras opciones: cocina piamontesa con guiños de vanguardia en Dolce Stil Novo (plaza de la Repubblica, 4), y con los mejores vinos del Piamonte, en Taverna Libraria (vía Bogino, 5). En La Badesa (plaza de Carlo Emanuele II, 17), comida monástica y cassalinga, o sea, casera.

15.00 Café y paseo

Pocas ciudades del mundo cuentan con tal cúmulo de cafés históricos. Del Cambio es el más antiguo (1757). Al Bicerin (10) (plaza de la Consolata) data de 1763, y clientes como Cavour o Alejandro Dumas tomaban allí su bicerin (café con chocolate y nata). De 1780 es Fiorio (11) (vía Po, 8), el café de los aristócratas; al lado se reunían los bohemios, en el Mulassano. En el Platti (Corso Vittorio Emanuele II, 72), de 1870 y estilo liberty, escribía Cesare Pavese. En la plaza de San Carlo (12) se encuentran el Stratta, Torino y San Carlo, donde hacían la digestión los muñidores del Risorgimento. La hora del paseo se puede aprovechar para ver las grandes exposiciones del 150º aniversario (www.italia150.it), en las Officine Grandi Riparazioni (13) (talleres ferroviarios rehabilitados para esta efemérides) y en La Venaria Reale (14), complejo barroco de los Saboya que es patrimonio mundial de la Unesco. Hay otros dos paseos obligados: a la basílica de Superga (15), obra emblemática de Juvarra, tras la cual se estrelló un avión con el equipo local al completo (el antecesor de la Juventus, hay un monumento); y al complejo del Lingotto, la antigua fábrica de la Fiat (16), transformada por el arquitecto genovés Renzo Piano y que reúne tiendas, hotel, centro de convenciones y espacios de ocio.

20.00 Noche elegante

Para pasar una velada elegante están el teatro Regio (Ópera Real), el Carignano y una decena más, aparte de varios auditorios de música. La zona de copas se reparte entre los Murazzi(17) (muelles) del Po, junto al puente Vittorio Emanuele y la iglesia Gran Madre di Dio (que es, según los esoteristas, un vértice mágico), y la zona llamada Quadrilátero Romano(18) cerca de Porta Palatina. De moda y cosmopolita, Granbar Torino (en la plaza de la Gran Madre di Dio); La Drogheria (plaza de Vittorio Véneto, 18) es el mejor para la happy hour. Y para dormir, el NH Lingotto (19) (vía Nizza, 262; www.nh-hoteles.es) brinda diseño y tranquilidad; la misma cadena tiene otro más céntrico, el hotel Santo Stéfano (20) (vía Porta Palatina, 19). El hotel Urbani, 21 (vía Saluzzo, 7; www.hotelurbani.it) es un magnífico tres estrellas cercano a la estación principal de trenes, 22 Porta Nova, y cerca también del hotel Roma (plaza de Carlo Felice, 60; www.romarocca.it), donde Cesare Pavese se atiborró de somníferos después de escribir esta despedida: "Perdono a todos, y a todos pido perdón, ¿vale?, no cotilleen demasiado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de junio de 2011