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Necrológica:

Rafael Arroyos, el presidente que subió el Sabadell a Primera

Durante su primer mandato el club vallesano llegó a tener 5.000 socios

Algunos clubes de fútbol están ligados, para bien y para mal, al nombre y apellido de algunos de sus presidentes. Es el caso del Centre d'Esports Sabadell y de Rafael Arroyos (Sabadell, 1943). Solo tres días después de que la ciudad vallesana vibrara con el ascenso del equipo arlequinado a Segunda A, ha fallecido el que fue su presidente en dos etapas diferentes. Arroyos dirigió el club entre 1983 y 1987 y entre 1991 y 1993.

"Mi padre siempre me hablaba de un 0-1 del Sabadell en el Camp Nou contra el Barça que al parecer yo presencié, pero que era tan pequeño que no recuerdo", explicaba Arroyos en una entrevista en El Mundo Deportivo. Era diciembre de 1986 y el club, bajo su mandato, competía en Primera después de haber logrado el ascenso la anterior temporada con Pedro Mari Uribarri como entrenador y jugadores ilustres como Capó, Serrat y Periko Alonso -padre del ahora jugador del Madrid Xabi Alonso- a los que se añadieron los paraguayos Orlando Giménez, que también jugó en el Racing y en el Espanyol, y Hicks, entre otros.

Dos años estuvo el Sabadell en Primera antes de descender a la división de plata. Fueron tiempos dorados para un club que llegó a tener más de 5.000 socios y un presupuesto de 1,2 millones de euros, una cantidad entonces relativamente alta.

La economía fue lo que impidió que el Sabadell pudiera tener continuidad en la máxima división del fútbol español. No fue plácida la gestión de Arroyos. En la primera temporada en Primera, el equipo logró la permanencia en una eliminatoria contra Osasuna que tuvo que repetirse porque la Federación invalidó el primer partido por alineación indebida de dos extranjeros acabados de fichar, April y Brylle.

También en 1986 concluyó uno de los episodios más oscuros de su historia, el del presunto soborno de un árbitro, Ceballos Borrego, en un partido de Liga disputado en Oviedo. "Nos implicaron en un asunto que no teníamos nada que ver. Fue uno de los momentos más malos de mi vida", dijo entonces Arroyos.

En 1988, el Sabadell descendió a Segunda al perder en la última jornada en San Mamés ante el Athletic.

La segunda etapa de Rafael Arroyos como presidente fue más turbulenta. Las dificultades económicas acabaron pasando factura y el equipo descendió a Segunda B y, debido a la falta de liquidez, tuvo que resignarse a jugar en Tercera División.

En 2007 logró el ascenso a Segunda B y el pasado sábado, tras empatar a uno en el campo del Eibar, logró el ansiado regreso a Segunda A. El hermano de Rafael Arroyos, Miquel, es vicepresidente de Relaciones Institucionales del club. Rafael será enterrado hoy a las doce en el tanatorio de Sabadell.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de junio de 2011