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Reportaje:

"Ha llegado el momento de irse"

Agüero, "el único jugador intransferible del Atlético", según el consejero delegado y principal accionista del club, Miguel Ángel Gil Marín, ya no quiere ser rojiblanco. El delantero argentino, en un movimiento que pilló por sorpresa al club, se presentó ayer en el estadio Calderón para anunciar su deseo de ser traspasado este verano. "Le expresé al Atleti mi decisión de salir. Le pedí que reciba, sin condicionamientos, las ofertas que lleguen de otros clubes", hizo público después, a las 23.20, a través de su cuenta en Twitter. "He dicho que, cuando quisiera irme, lo haría público. Ese momento ha llegado y cumplo con mi palabra", añadió en un comunicado.

Su decisión desconcertó a los directivos del Atlético, sobre todo después de que hubiese ampliado el pasado enero su contrato, que concluía en 2012, hasta 2014. El acuerdo incluía, eso sí, una rebaja sustancial de la cláusula resolutoria para que pudiera marcharse, que bajaba de los 55 a los 45 millones de euros. "Fue una de las exigencias de sus agentes para que, al menos, siguiera una temporada más en el Atlético. Era eso o perderlo definitivamente y sin poder cobrar un dinero importante por su traspaso", contaba tras la operación el presidente, Enrique Cerezo, que todavía fue más claro al añadir por entonces: "Si se quiere ir, lo que haré será contar los billetes".

Al Manchester City o al Juventus les costaría 45 millones. Al Madrid, 20 más

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Por si acaso, el Atlético hizo un esfuerzo en el apartado económico y convirtió a Agüero, con 22 años, en el mejor pagado de la plantilla con 6,5 millones de euros anuales limpios -por los 4,5 de Forlán-, que el próximo curso se convertirían en 7,5.

"Renovar no es solo volver a poner una firma sobre un contrato. Es también renovar un compromiso con el club al que llegué cuando tenía 18 años y en el que estoy desde hace casi cinco. Espero que esta renovación signifique también poder obtener más títulos para el Atleti", dijo, a su vez, Agüero, que, aun así, tardó más segundos de los previstos en rechazar su salida a corto plazo: "El día que me quiera ir lo diré y me marcharé. He renovado hasta 2014 y voy a quedarme hasta ese año". Ese día llegó ayer.

Casi cuatro meses después, con el Atlético fuera de la Champions, el gran objetivo, y obligado a disputar una ronda extra de la Liga Europa a finales de julio, Agüero acudió a la sede del club para decir que quiere irse. Lo hizo a las 48 horas de su estupenda actuación en Palma de Mallorca, donde marcó su primer triplete, los dos últimos goles especialmente bellos, uno por la escuadra y el otro de vaselina pese a apenas disponer de ángulo. Para sorpresa general, sin embargo, no celebró ninguno y se fue del estadio serio y sin hacer declaraciones. A cambio, lanzó un mensaje inquietante en su web: "Este presente es para disfrutar". "Ya rumiaba algo. En los últimos días se le veía preocupado en otros asuntos. No parecía que hubiera logrado 20 goles en la temporada, su mejor marca personal", cuenta un compañero del vestuario.

Ayer se produjo el último capítulo. Agüero llegó al Calderón al volante de un BMW pasadas las 17.30. Le acompañaban su padre, del que no se separa ni en los entrenamientos, y sus dos agentes de IMG, Gonzalo Rebasa y Hernán Reguera. Los cuatro se reunieron durante una hora y media con Gil Marín y Emilio Gutiérrez, el responsable de márketing y mano derecha del consejero delegado, por delante del propio Cerezo. El encuentro no dejó contento a nadie. El futbolista pidió que el Atlético abra la mano y facilite los plazos de los pagos para emigrar y el club se remitió a su cláusula de rescisión. Visiblemente irritados, Agüero y sus acompañantes abandonaron el estadio a todo gas, con los fotógrafos esquivando su coche a duras penas. "Este club ni vende ni negocia", zanjó, lacónico, Cerezo, resumiendo el sentir general de los responsables rojiblancos, que concluyeron su charla con Agüero diciéndole, como a Torres en su momento, que, si quería irse, lo hiciera público. Y... lo hizo.

La libertad de Agüero seguiría costando 45 millones a los clubes extranjeros que han mostrado interés, como el Juventus y el Manchester City. Otro caso sería si el Real Madrid, que ayer fichó a Castejón, delantero del Espanyol, se sumara a la puja: debería pagar otros 20 millones por el IRPF y otros impuestos. "Al Madrid, al revés que a otro posible conjunto interesado, no se los perdonaríamos. Pero, insisto, Agüero no jugará en el Madrid, aunque pagase la cláusula, porque existe el compromiso del jugador de no hacerlo", insistía recientemente Gil Marín. La estrategia de Agüero de forzar su salida ya la llevaron a la práctica Beckham o Cristiano para recalar en el Bernabéu.

Mientras apura sus horas antes de viajar, en principio mañana, a Argentina, sede de la Copa América, el goleador dejó caer una perla para Gil Marín y Cerezo: "El año pasado obtuve la promesa del club de que no pondría impedimentos a una eventual partida mía en junio de 2011".

Por si no tuviera bastante, los problemas se le acumularon a Gil Marín: a Toni Muñoz, el director deportivo que le trajo al Kun, no le convence dejar el Getafe y sustituir a Jesús García Pitarch, quien, ajeno a todo, acudió ayer al Calderón a dejar su coche de empresa: "¿Si se va Agüero? Ni idea".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de mayo de 2011