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Análisis:DESDE MI SILLÓN | GIR0 | 8ª etapa

Sorpresas y usurpadores

Se disputaba el sprint de la primera etapa de la Tirreno-Adriático de 2008 en Civitavecchia: "Petacchi, Freire, Petacchi, Freire... ¡Sí!, victoria per Freire, ha vinto Il Gatto", narró el locutor por la megafonía. Lo Scualo, Il Re Lene, Il Cobra o Il Grillo. En Italia tienen mucha afición a bautizar a los corredores con nombres de animales. Supongo que lo de Óscar vendría de su agilidad, de su maestría a la hora de moverse en los metros finales y aparecer de la nada.

El caso es que un corredor del Gerolsteiner nos preguntó si había ganado Gatto. "Sí, Il Gatto Freire", le dije yo para su decepción, pues sabía que en su equipo corría un joven corredor italiano así apellidado y que precisamente era un velocista. Al día siguiente, bromeábamos en el pelotón Igor Astarloa, al que también habían llamado alguna vez así, y yo con Óscar sobre esa anécdota.

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Pero ni Freire ni Astarloa, ambos usurpadores. El verdadero gatto es el que ayer se llevó el gato -me venía al pelo la expresión- al agua: Oscar Gatto. La etapa presentaba una trampa en forma de sinuoso repecho en los últimos dos kilómetros, una fuente de sorpresas. Una, la de Gatto. Otra, la de Alberto Contador. Supongo yo que el ataque sería inesperado incluso para él y que fue más bien fruto de la buena colocación que de otra cosa. Pero ahí quedan los segundos ganados y, lo que es más importante, el golpe moral a su favor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 2011