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Bernanke aleja una subida de tipos pero pondrá fin a la compra de bonos

El presidente de la Reserva Federal de EE UU confirma la retirada de estímulos en junio y no prevé cambios en la política monetaria al menos hasta septiembre

La Reserva Federal empezó a mover la palanca de la máquina de hacer dinero de la posición del estímulo extremo hacia una más moderada, al indicar que está preparada para que el programa de compra de bonos expire en junio, de acuerdo con lo previsto. Pero dejará los tipos entre el 0% y el 0,25% hasta tener pruebas solidas de que la economía y el empleo se sostienen.

El comunicado con la decisión del banco central de EE UU no dejó entrever un cambio de rumbo. Así que la atención se concentró en lo que tenía que decir Ben Bernanke en la primera rueda de prensa que daba un presidente de la Fed tras la reunión del Comité de Mercado Abierto; en analizar sus palabras y sus gestos, buscando señales para anticipar cualquier inflexión en la política seguida para apuntalar la recuperación.

El euro alcanza los 1,47 dólares, el máximo desde diciembre de 2009

Afirmó que los tipos seguirán excepcionalmente bajos durante "un periodo prolongado". Preguntado sobre qué significa "prolongado", Bernanke contestó que no lo sabía exactamente, aunque añadió que "probablemente serán necesarias un par de reuniones antes de que haya acción". Sí dio una clara indicación de que el plan de recompra de bonos seguirá su curso inicial y expirará, por tanto, a final de junio. "El programa ha sido efectivo", valoró.

Bernanke caminó sobre una fina línea, porque no todos los miembros del comité que define la política monetaria están en la misma onda. Por eso, en las preguntas abiertas a interpretación se ciñó al mensaje. La economía crece con "moderación" y confía en una mejora "gradual" del empleo y habló de que la perspectiva del lado de la inflación seguirá "estable".

Con los tipos a 0%, la comunicación se hace más importante. Pero más transparencia no significa más visibilidad. El inicio de la rueda de prensa lo dedicó a presentar las últimas proyecciones. Y ahí rebajó ligeramente las expectativas, a una banda entre el 3,1% y el 3,3% del PIB. Hoy se conoce la estimación del primer trimestre, que se espera se debilite al 2%, frente al 3,1% de final de 2010.

Sobre el alza reciente de precios, Bernanke cree que la inflación sigue relativamente baja cuando se excluyen los elementos volátiles, lo que permite seguir la partitura. "El incremento en el precio de la energía y de otras materias primas empujaron al alza la inflación en los últimos meses", admitió, pero también dijo que la Fed espera que los efectos de este repunte sean "transitorios".

A Bernanke le preocupa más el paro, que se moverá entre el 8,4% y el 8,7% este año. Aún así, garantizó que su equipo seguirá de cerca la evolución de los precios, para asegurar que la tasa de inflación es consistente con su mandato de estabilidad de precios y pleno empleo. "Usaremos los instrumentos disponibles si fuera necesario", remachó, en línea con lo dicho ante el Congreso.

A partir de ahí, la cuestión está en saber cómo la desaceleración económica en el arranque del año puede afectar a su estrategia. La coyuntura, admitió, sigue incierta. A los problemas derivados de la crisis de la deuda soberana en Europa, la tensión en el Magreb y la espiral en el precio del petróleo, se le suma la amenaza de que la deuda de EE UU vea rebajada su calificación.

Todo combinado con un desempleo persistentemente alto, 40 millones de ciudadanos dependientes de ayuda pública para comprar alimentos, la vivienda deprimida y una caída de salarios entre el empleado medio. Pero al mismo tiempo, se amplía la brecha de la política monetaria entre EE UU y Europa, lo que en gran parte mete más presión al cambio del dólar con el euro.

En este punto, reiteró que "una moneda fuerte" y "estable" es una muestra de la solidez de la economía y dijo que eso beneficia tanto a EE UU como al resto de las economías del mundo. La mejor manera de mantener un dólar fuerte, explicó Bernanke, es teniendo unos fundamentos económicos sólidos, incluida una tasa de inflación estable y una recuperación económica sólida. Ayer el euro marcó un máximo con el dólar, a 1,47, el máximo desde diciembre de 2009.

De aquí hasta dentro de dos meses, Bernanke puede empezar a dar señales más claras de un cambio de estrategia en la Fed. Pero antes de abandonar por completo los estímulos necesita preparar el terreno para que las decisiones futuras no creen trastornos en los mercados. Y aún será más complicado decidir cuándo se empezarán a subir tipos, intactos desde diciembre de 2008.

Bernanke, a preguntas de los periodistas, entró en el debate sobre la degradación de las cuentas públicas. Y en este sentido dijo que espera que el toque de atención de Standard & Poor?s sea un "incentivo" para que la Casa Blanca y el Congreso lleguen a un acuerdo para reducir el déficit y contener la escalada de la deuda. Si no se hace pronto, "tendrá graves consecuencias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de abril de 2011