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El juez Guevara ordenó detener a Troitiño solo por colaborar con ETA

Francia reclamó aclaraciones a la Audiencia sobre la euroorden dictada contra el etarra tras su liberación - El magistrado obvió sus condenas por 22 asesinatos

Los errores cometidos por la Sección Tercera de lo Penal de la Audiencia Nacional en su análisis de la situación penitenciaria del etarra Antonio Troitiño no se limitaron a su liberación anticipada al aplicar un criterio opuesto al aprobado por el pleno de la Sala de lo Penal hace más de un año. El sainete judicial no terminó con la decisión del los magistrados de desdecirse de su anterior resolución solo seis días después y ordenar infructuosamente su busca y captura nacional e internacional. La orden europea de detención enviada por la Audiencia el pasado martes contenía fallos en cuanto a las condenas del exmiembro del comando Madrid. Cuando Francia pidió aclaraciones, el tribunal presidido por Alfonso Guevara atribuyó al etarra solo un delito de colaboración con organización terrorista. Obvió que Troitiño está condenado a cientos de años por 22 asesinatos.

El presidente de la Sala Penal tuvo que corregir la orden de detención

El delito señalado por error conlleva una pena de entre cinco y 10 años

Tanto la normativa europea sobre la orden detención (o euroorden) como la ley española que la recoge -que se aplica cuando es España la que las tiene que ejecutar estos arrestos internacionales- recoge una serie de requisitos para su formalización. Entre ellos se encuentran la identidad y nacionalidad de la persona reclamada, una descripción de las circunstancias en que cometió el delito y su grado de participación en él, el tipo concreto de infracción y la pena impuesta en caso de que exista sentencia contra él.

La euroorden redactada por la Sección Tercera una vez decretado el reingreso en prisión de Troitiño carecía de algunos de estos datos. Esos errores y el hecho de que la detención del etarra habría motivado posiblemente la entrada en un domicilio obligaron a las autoridades francesas a reclamar aclaraciones a la Audiencia Nacional.

En una resolución firmada por Guevara al día siguiente -el miércoles 20 de abril- el magistrado trató de aclarar esos aspectos. El escrito recordaba su participación en la matanza de la plaza de la República Dominicana de Madrid. En él se contaba cómo Troitiño había sido la persona que había accionado el mando a distancia que hizo explotar el coche bomba cargado con 35 kilos de Goma 2 que acabó con la vida de 11 guardias civiles de la Escuela de Tráfico del cuerpo. Solo por eso ya fue condenado a 2.232 años de cárcel.

Pero a la hora de reseñar el delito por el que fue condenado se establecía "colaboración con banda armada", que conlleva una pena de entre cinco y 10 años (entre seis y 12 en el Código Penal de 1973), en lugar de los 11 asesinatos. El dato podía llevar a equívocos porque Troitiño salió de la cárcel tras cumplir 26 años. La resolución de Guevara también contenía imprecisiones sobre la prescripción del crimen atribuido al etarra.

Todos estos errores, que se produjeron en plena urgencia para lograr -aunque al final no se consiguiera- la detención del etarra, obligó al presidente de la Sala de lo Penal, Javier Gómez Bermúdez, a redactar ese mismo día una nueva resolución que solventara no solo los fallos contenidos en la orden europea de detención emitida por la Sección Tercera el pasado martes, sino también sus aclaraciones del miércoles. Bermúdez tuvo que enviar esas precisiones en medio de sus vacaciones.

Sin embargo, ninguna de estas gestiones sirvieron para dar caza a Troitiño. Ni las fuerzas de seguridad españolas ni las francesas lo han localizado una vez que se decretó su prisión.

Una pista errónea no sirvió para localizar al terrorista en Francia

Los errores en la tramitación de la orden europea de detención librada por la Audiencia Nacional contra Antonio Troitiño el pasado martes y las explicaciones reclamadas por Francia se produjeron en un ambiente de plena urgencia ante la posible detención del etarra.

Un informe enviado por el Ministerio del Interior a la Audiencia Nacional el pasado miércoles anunciaba la posibilidad de que el exmiembro del comando Madrid se encontrara en el sur de Francia. Los agentes, según fuentes del tribunal, habían recibido informaciones de que Troitiño pretendía reunirse ese mismo día, hacia las 10 de la mañana, con una abogada. El encuentro, según los datos que se tenían, iba a producirse en un domicilio particular y no en el despacho de la letrada.

Esas informaciones motivaron el desplazamiento de un discreto dispositivo de vigilancia de la policía francesa a Hendaya, donde, en teoría, Troitiño y la letrada se iban a ver. Al mismo tiempo, las fuerzas de seguridad españolas controlaban el domicilio del etarra en España, así como las casas de algunos familiares, por si pudiera aparecer por ellas.

Sin embargo, la pista seguida por los cuerpos policiales españoles y franceses resultó ser errónea. Fuentes de la Audiencia Nacional aseguran que el encuentro entre Troitiño y la abogada no se llegó a producir. El etarra habría logrado esfumarse antes de que los magistrados de la Sección Tercera ordenaran su busca y captura y su reingreso en prisión.

Troitiño era, hasta ese momento, un hombre libre a todos los efectos. Había cumplido condena y no se le imputaba ningún delito, así que no podía ser detenido y tenía completa libertad de movimientos.

Por tanto, los errores en la tramitación de la euroorden cometidos por la Sección Tercera, que preside el magistrado Alfonso Guevara, no fueron lo que impidió la detención del etarra. Una fuente de la fiscalía asegura que los defectos en las órdenes europeas de detención que emite la Audiencia Nacional son muy comunes. Sin embargo, esos errores no suelen impedir el arresto de la persona buscada.

"Lo normal es que una vez librada la euroorden por el juzgado o tribunal, sobre todo en el caso de etarras, Francia proceda inmediatamente a la detención, que es lo más urgente", explica esa misma fuente. "En caso de que exista algún error, se soluciona después con un intercambio de documentación", añade. "Ahora bien, otra cosa es que algún juez pueda ponerse especialmente escrupuloso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de abril de 2011

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