La Guardia Civil bloquea los accesos al aeropuerto de Castellón

La Guardia Civil desplegó ayer a una veintena de agentes alrededor del aeropuerto de Castellón, con el objetivo de impedir la celebración de la fiesta rave convocada por Internet para "pasar una alegre jornada festiva en las instalaciones", después de que el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y el de la Diputación, Carlos Fabra, las inauguraran pese a que no despegan ni aterrizan aviones y de que, en ese acto, anunciaran que estarían abiertas a la visita de los ciudadanos.

Ante la previsible llegada de cientos de personas, que han respondido a la cita convocada a través de Facebook, la subdelegación del Gobierno, que el propio Fabra señaló como responsable de la seguridad, ha optado por impedir el acceso a las inmediaciones del aeropuerto. Incluso, los agentes dispusieron, en la tarde de ayer, un control en la entrada al casco urbano de Vilanova d'Alcolea, el más cercano al aeropuerto, en el que pararon y preguntaron el destino a quienes pretendían acceder al pueblo.

La idea de la rave surgió después de que Carlos Fabra tratara de justificar la inauguración del aeropuerto, pese a que aún no se sabe cuándo llegarán los primeros aviones, alegando que se trata de un "aeropuerto para personas" y que por él podría pasear "cualquier ciudadano" que así lo quisiera. Estas palabras provocaron la creación de un evento, para las 24 horas de hoy, en Facebook, al que se adhirieron cerca de 22.000 personas hasta el miércoles pasado, cuando la dirección de esta red social decidió suprimir la página. Desde entonces se han creado otros grupos de apoyo a la fiesta, a los que se han unido ya más de un millar de personas. Además, Esquerra Unida ha organizado un autobús para facilitar la llegada a unas instalaciones a las que, previsiblemente, hoy no se podrá acceder.

Aunque el subdelegado del Gobierno en Castellón, Antoni Lorenzo, afirmó que esperaría a que la convocatoria "se sustancie en algo" para adoptar medidas, el dispositivo desplegado ayer revela que habrá dificultades para "hacer fiestas, barbacoas, discomóviles, empinar el catxirulo o comerse la mona", que eran algunas actividades previstas.

Por su parte, la propietaria de las instalaciones, la sociedad pública Aerocas también prevé un notable incremento de la seguridad privada en el recinto. El director general de la sociedad, Juan García Salas, ya anunció que la cifra de efectivos "se ha multiplicado por 15 para garantizar que nadie penetre dentro el perímetro de 12,5 kilómetros del aeropuerto".

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