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Entrevista:TROTAMUNDOS | Dunia Ayaso - Cineasta | EL VIAJERO HABITUAL

El Mundial, en Praga

Lloró, se inspiró para escribir un guión y se sintió como una princesa. La directora y guionista Dunia Ayaso, que junto a su colega Félix Sabroso tiene en cartel La Gran Depresión, recorrió en uno de sus últimos viajes las calles de Praga.

Un destino muy bohemio.

La verdad es que no íbamos a Praga; nos invitaron, a Félix y a mí, al festival de cine de Karlovy Vary, uno de los más antiguos del mundo, que se celebra en una localidad a una hora de la capital checa.

¿Y se dio un baño?

¡Claro! El pueblo es una de las estaciones balnearias más famosas de la República Checa. Tiene aguas termales de todos los colores que te curan de todo.

Buen comienzo...

Después nos fuimos a Praga y pasamos cuatro días caminando por sus calles. Es una ciudad preciosa, parece un decorado donde me sentía como en un cuento de hadas.

Por lo que cuenta, cayó en su hechizo.

Totalmente. Sentía que toda mi vida la había pasado en esa ciudad y no paraba de hacer fotos por Mala Strana. Pero cuando me quedé enajenada fue al cruzar el Puente de Carlos.

¿Qué vio?

El Stare Mesto (el casco antiguo) lleno de carruajes, energía, portales preciosos, monumentos y una vida nocturna increíble.

¿Hay marcha en Praga?

Coincidimos con la semifinal del Mundial, España contra Alemania. Lo vimos en la plaza de la Ciudad Vieja, en un pantallón enorme.

¿Con quién iban los praguenses?

La gente apoyaba a España, así que después fue una locura.

¿Y qué tal el gulash?

La orilla del río Moldava está llena de sitios donde sirven comida típica, pero no son lo mejor. Me quedo con un restaurante que hay en el último piso del Bohemia Plaza Residence, en una esquina de la plaza de la Ciudad Vieja. Se come de maravilla y tiene un estilo art nouveau impresionante.

¿Fue dura la vuelta?

Volví llorando. Cuando visito una ciudad que me impresiona no puedo evitar soltar unas lágrimas; al despedirme de Praga fue un berrinche. Estoy deseando volver.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de abril de 2011