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Crítica:CANCIÓN | 'BANDAUTORS': ROGER MAS

En vena

Esté donde esté, l'avi Joan debe de estar satisfecho. Hace 30 años plantó un clarinete entre los labios de su nieto Roger e inició un camino que cada día muestra más horizontes para la música de autor catalana. Roger Mas es hoy, gracias a un abuelo versado en músicas populares, uno de los artistas más deslumbrantes del panorama del país. Su nuevo paso, un paso natural y sensato, le ha llevado a arreglar sus canciones para cobla y en el Petit Palau ofreció un avance de lo que será el espectáculo completo que espera presentar en otoño.

Dígase ya que las ocho piezas que interpretó en la segunda parte, aquellas con arreglos para cobla, suenan como si no hubiesen sido compuestas para sonar de otra manera. No hay nada forzado, nada parece fruto del cálculo, sino del sentido común, del natural poso de tantas músicas populares -sardanas, pasodobles, boleros, música folclórica- que hoy, con un Roger fundido con su identidad, afloran. Esa llaneza con la que sonaron el Caminant o L'home i l'elefant reinventada manifestó que Roger ha abierto un ramal en su transitar hacia su yo musical.

'BANDAUTORS': ROGER MAS

Roger Mas y Cobla Sant Jordi. Petit Palau. Barcelona, 15 de abril

Y se le notó. Exultante y satisfecho, Mas estuvo tan alborozado que incluso no controló su voz con la pericia en él habitual. Su voz, posiblemente la más hermosa y cálida de las que se expresan en catalán, parece nacida para decir, contar y cantar, de suerte que los errores la hacen más humana. Esa voz abrió el espectáculo con una colección de composiciones interpretadas en cuarteto, de una delicadeza y de un misticismo laico que desarmaron al público que llenó el recinto. Y en la segunda parte, un delirio que hace pensar en un espectáculo que cuando esté acabado puede deslumbrar. En el Petit Palau comenzó a hacerlo. Roger Mas está en vena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de abril de 2011