Cómo y dónde meter la tijera

"El Gobierno catalán no está legitimado para hacer recortes en sanidad si al mismo tiempo elimina el impuesto de sucesiones, decisión que beneficia especialmente a las clases acomodadas". Vicente Ortún, del Centro de Investigación en Economía de la Salud y decano de la Facultad de Economía de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (UPF), no rechaza los recortes en la sanidad catalana porque, en su opinión, el contexto económico los exige, pero reclama al Ejecutivo de la Generalitat que actúe "de manera ejemplar". "Si reparte leña, que lo haga también contra los privilegios de los ricos y los de las entidades bancarias, que nos han llevado a la ruina", señala Ortún.

El debate sobre si hay que recortar en sanidad y sobre cómo hay que aplicar la tijera se ha encendido en Cataluña con la llegada de CiU a la Generalitat, que, incumpliendo sus promesas electorales, ha anunciado una reducción del 10% del presupuesto sanitario, unos 1.000 millones de euros. Expertos en economía sanitaria avisan de que Cataluña ha dado la señal de alerta y está trazando el camino que seguirán otras comunidades autónomas tras las elecciones del 22 de mayo, en las que los renovados Gobiernos autónomos podrían impulsar un vuelco en las políticas sanitarias, favorecido por el contexto económico.

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"Es una obviedad que el sistema público de salud sufre un problema grave en toda España con la crisis económica. Es un problema general que implicará cambios en las políticas de salud en todas las comunidades", advierte José Ramón Repullo, jefe del departamento de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad. El problema, según Repullo, se plantea cuando hay que decidir el calado del recorte. Los expertos coinciden en que con reducciones presupuestarias de más del 5%, como en Cataluña, y a corto plazo, "es difícil evitar problemas de funcionalidad" y perjuicios a los usuarios y a los profesionales. Ortún reprocha que Cataluña haya optado por "las medidas que pueden hacer más daño", como el cierre de quirófanos o de plantas hospitalarias, mientras podría haber apostado decididamente por recortar en farmacia, donde hay camino por recorrer porque, precisa, "somos el segundo país del mundo en consumo de medicinas" y uno de los que más fármacos financia.

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