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Reportaje:

Todo sobre Richard Serra

La Cátedra Jorge Oteiza presenta un volumen sobre el escultor - Recoge escritos del artista y entrevistas seleccionadas por él mismo

El 23 abril de 2009, el escultor Richard Serra (San Francisco, EE UU, 1939) fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Navarra. Ese mismo día, impartió una conferencia bajo el título La obra surge de la obra, dentro de un ciclo sobre escultura organizado por la Cátedra Jorge Oteiza, que ofreció a Serra la posibilidad de editar una selección de escritos. El escultor aceptó y, casi dos años después, el resultado fue presentado ayer en el Museo Guggenheim de Bilbao.

El volumen Richard Serra. Escritos y entrevistas. 1972-2008 recoge 57 textos, entre trabajos teóricos del propio autor en que reflexiona sobre el dibujo, la escultura o la arquitectura, entre ellos alguno inédito, discursos y una treintena de entrevistas que le han sido realizadas a lo largo de su amplia carrera y que él mismo ha seleccionado. La mayoría de las piezas han sido traducidas por primera vez al castellano."Serra ha participado en todos los momentos críticos de la escultura moderna y en su redefinición", apuntó en la presentación del libro el director de la Cátedra Jorge Oteiza y crítico de arte de EL PAÍS Francisco Calvo Serraller. A la misma asistieron también el consejero de Cultura navarro, Juan Ramón Corpas; la vicerrectora de Proyección Social de la Universidad Pública de Navarra, Camino Oslé, y el director del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte.

"Ha mantenido tres décadas el fuego de su pasión", destaca Calvo Serraller

El libro incluye trabajos que se han traducido por vez primera al español

La mitad de los textos son una traducción de una previa compilación de trabajos de y sobre Serra publicada por la Universidad de Chicago en 1994. La parte restante incluye entrevistas y conversaciones con destacados críticos de arte o discursos pronunciados por el escritor en universidades y museos.

Calvo Serraller consideró a Serra el escultor vivo más importante del siglo XX y del XXI, un artista que ha mantenido durante más de tres décadas "el fuego de su pasión". Este entusiasmo ha motivado espectáculos "luminosos", pero también "muy destructivos para el propio artista", añadió.

Sin embargo, Serra, quien ha mostrado más de una vez su admiración por Oteiza, nunca ha perdido combatividad, aseguró Calvo Serraller, que recordó que el autor se ha negado en más de una ocasión a adaptar sus obras a la arquitectura. Intenso, polémico, complejo, inteligente, profundo, apasionado o luchador fueron adjetivos que el director de la Cátedra Jorge Oteiza brindó a Serra, "un ejemplo de radicalidad".

La relación del escultor estadounidense con Euskadi se remonta a principios de los ochenta, cuando participó en la exposición Correspondencias del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Posteriormente, Serra llevó al Guggenheim de la capital vizcaína para su inauguración su monumental escultura Snake, a la que sucedió en 2005 La materia del tiempo, otras ocho piezas gigantescas, que es considerada la obra más completa de su carrera. Ambas forman parte de la colección del museo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de abril de 2011