Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

La crisis portuguesa

Ha dimitido José Sócrates como primer ministro de Portugal debido a que la oposición no ha aprobado su cuarto plan de estabilidad y crecimiento. Un plan elogiado por toda la eurozona, principalmente por la canciller alemana, Angela Merkel.

Pero a pesar de los apoyos internacionales, tanto los partidos de extrema izquierda como los de derechas se han opuesto a los sucesivos planes. Los partidos de extrema izquierda, que tienen una amplia representación en el Parlamento - el grupo principal es el Bloque de Esquerda con 32 diputados-, prefirieron "derrocar" a Sócrates y dejar el poder, probablemente al Partido Socialdemócrata (PSD) de derechas, es decir, optan por un Gobierno del "bando contrario". Pero lo más relevante es que todos los diputados del Parlamento, excepto los del Partido Socialista, se opusieron a los planes, dejando al país indefenso ante la más que posible intervención.

Con esto quiero decir que dichos partidos prefirieron cambiar el Gobierno y perder la identidad económica (ya que si rescatan a Portugal, pasaría a ser gobernada por "otros"), a continuar luchando para poder tener una mínima oportunidad de que el país no fuera intervenido y de poder prosperar económicamente a largo plazo. Podemos observar cómo en la política podríamos aplicar el teorema que formuló John Nash: que cuando uno busca sus intereses sin contar con los del país, la pérdida de todos es superior, y hubiese sido más rentable cooperar.

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Podemos ver cómo en este caso la política hace justo lo contrario. Provoca un juego de suma negativa, ya que con la más que probable intervención se perdería la identidad económica y sería una externalidad negativa para los bonos españoles y para las Bolsas europeas, incluso para China, que ha adquirido gran parte de la deuda portuguesa. Los únicos que se podría beneficiar serían los del partido ganador, pero esta victoria es obvio que no supliría los costes de la intervención.

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