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El Macba pide diálogo para conservar los archivos fotográficos

"Los positivados que realiza un autor son objeto de comercio: se venden en galerías y subastas. Los archivos, no... El sistema no está hecho para absorber archivos a través de transacciones comerciales. Los museos apenas hemos podido llevar a cabo un plan de adquisiciones de obras de arte con los escasos recursos públicos que se han dedicado". Son algunas de las reflexiones que, en forma de carta, ha dirigido el director del Macba, Bartomeu Marí, al colectivo de personas vinculado a la fotografía: Colita, Pilar Aymerich, Leopoldo Pomés, Joan Colom, Toni Catany y Manel Esclusa, entre ellos, que expresaron su malestar por las afirmaciones del asesor del Macba Jorge Ribalta, que calificó el depósito del archivo de Xavier Miserachs en este museo "de contramodelo de gestión en un contexto corrompido por el caso Centelles". Según los firmantes "de estas declaraciones, se puede desprender que el desinterés de la Administración por el rescate de los archivos fotográficos es consecuencia de la codicia de los fotógrafos y/o los herederos de estos archivos".

Un grupo de expertos analizará el patrimonio fotográfico catalán

Según Marí, "ni Ribalta ni nadie en el Macba valora las decisiones legítimas de los herederos de Centelles... Yo sí he opinado sobre el hecho de que diversas administraciones públicas se disputen entre ellas, sin coordinarse, la gestión del patrimonio". El director invita a los promotores de la queja "a un encuentro para que hagan aportaciones que puedan revertir en una mayor normalidad en la conservación de un patrimonio delicado pero muy valioso".

Laura Terré, historiadora de la fotografía e impulsora de la carta enviada a Marí, valoraba ayer su respuesta por "su disposición a dialogar y atender a todas las voces". Terré cree que "es peligroso que un museo se rija por el criterio de un asesor que acaba marcando las tendencias del centro". Sin embargo, en opinión de la especialista "el problema de fondo es que en Cataluña no existen las estructuras necesarias, sino que todo se hace de forma aislada y sin un criterio ni coordinación".

En este sentido, el consejero de Cultura, Ferran Mascarell, ha asegurado recientemente que la Generalitat trabaja en la creación de un grupo de expertos que analizará el patrimonio fotográfico catalán, público y privado, para definir estrategias y para que no se repitan situaciones como el caso Centelles.

Ramon Alberch, subdirector de archivos hasta hace unos meses y uno de los protagonistas de esta historia que puso en el punto de mira el valor, patrimonial y económico, de los archivos fotográficos, acaba de publicar El preu de la memòria (Pagès), en el que explica su versión de los hechos. Según Alberch, el objetivo de los hijos del fotógrafo fue eminentemente económico, y no preservar la memoria de su padre; tras la crítica institucional, los hermanos Sergi y Agustí "reescribieron" el guión del proceso tergiversando la cronología de los hechos; no existió ningún intento de confiscación por parte de la Generalitat, y la actitud del ministerio fue, sobre todo, desleal. Alberch explica que con la operación los hermanos se embolsaron entre 1,5 y 2 millones de euros, y asegura que para pagar el IRPF de 2009 utilizaron 1.200 negativos de su padre, que también acabaron en Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de abril de 2011