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Ciencia dejó sin gastar uno de cada cuatro euros de su presupuesto

Las subvenciones a la I+D disminuyeron en 635 millones el año pasado respecto a 2009 - Del dinero previsto para los préstamos solo se dio el 60%

Pese al recorte sufrido en su presupuesto, el Ministerio de Ciencia e Innovación dejó sin utilizar uno de cada cuatro euros del dinero asignado en 2010. El departamento que dirige Cristina Garmendia ejecutó el 75,9% del dinero que tuvo disponible el año pasado (5.480 millones de euros), según los datos oficiales de ejecución presupuestaria, frente al 77,6% del año anterior. Ciencia resultó ser el segundo departamento que en menor medida ha gastado sus fondos, solo por detrás de Economía y Hacienda. Esto ocurrió porque quedó sin utilizarse buena parte de los préstamos dedicados al sector privado, mientras que las ayudas directas sí se ejecutaron, aunque con un notable descenso en su cuantía.

El aumento de los préstamos fue el argumento para negar el recorte

Pese a todo, la ejecución de los créditos mejoró respecto a 2009

El desglose de Economía y Hacienda sobre ejecución presupuestaria de cada departamento muestra que el problema de emplear el dinero en Ciencia e Innovación no residía en la partida de gastos del ministerio y subvenciones, que el año pasado se cumplió al 98,2%, sino en el gran volumen de créditos (dirigidos a las empresas y a las comunidades autónomas) que se anunció y que luego solo se empleó en un 60,8%. "En un año de dificultades de las empresas para obtener créditos, hicimos una previsión más alta, pero al final no se ha absorbido", explicó un portavoz de Ciencia e Innovación.

El dinero disponible en el departamento para préstamos en 2010 fue 3.218 millones de euros, dentro de un presupuesto total de 5.480 millones. Es cierto que la ejecución de los préstamos (capítulo 8) de 2010 mejoró respecto a 2009, cuando este ministerio dispuso de 2.995 millones de euros para este capítulo y utilizó solo el 51%.

Sin duda, la crisis inhibe la solicitud de créditos por parte de las empresas, pero el desfase entre planificación y la realidad de la demanda del sector privado sigue siendo notable. Otro departamento con un gran capítulo de préstamos, el de Industria, con 3.927 millones disponibles en 2010, ejecutó el 96,4%.

En un contexto de fuertes descensos en todo el Gobierno, el aumento del volumen del dinero para créditos permitió al ministerio argumentar que no sufría recortes. Sin embargo, el ajuste fue drástico para los organismos públicos de investigación dependientes de Ciencia e Innovación y para los proyectos científicos. Los créditos solo crean déficit para el Estado si no se devuelven. Al no ser adjudicados, la ejecución del presupuesto es ahora baja.

En 2010, el departamento de Garmendia contó con 1.463 millones de euros de transferencias de capital (capítulo 7), que financian los proyectos científicos competitivos del Plan Nacional de I+D+i, transferencias a los Organismos Públicos de Investigación (OPI), y cuotas de organismos internacionales, entre otros. En 2009, esta partida fue de 2.304 millones.

El portavoz de Ciencia y Educación señaló que en los datos de 2009 aún reflejan partidas de la Secretaría de Estado de Universidades, que pasó al Ministerio de Educación, aunque reconoce que el capítulo 7 refleja los recortes a los OPI y el Plan Nacional. Según los presupuestos, pasaron a Educación unos 140 millones de euros, por lo que la reducción del capítulo 7 en Ciencia e Innovación fue de unos 635 millones.

El CSIC pierde un 30% en dos años

Los Organismos Públicos de Investigación (OPI), dependientes de Ciencia e Innovación, cargaron con la mayor parte del peso del ajuste presupuestario, en un intento por parte de Cristina Garmendia de salvar la financiación de los proyectos del Plan Nacional de I+D, que finalmente descendieron desde los 430 millones de esta partida en 2009 hasta los 370 millones en 2010.

Las transferencias del ministerio al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cayeron un 30% en dos años (de 2008 a 2010). Su presupuesto real de gastos, incluyendo los recursos captados por la propia institución (proyectos de investigación, programas de la UE...) fue el año pasado de 858 millones de euros, frente a 1.020 millones en 2009. El CSIC ejecutó casi el 100% de su presupuesto y prácticamente agotó el margen de maniobra que tenía.

El presupuesto de gastos (con recursos propios) del Centro de Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) fue de 110 millones, frente a 145 millones en 2009, según las cifras de Economía y Hacienda; el del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (Inia) fue de 102 millones, sin apenas variación respecto a 2009; el Instituto de Salud Carlos III cayó a 332 millones en 2010, frente a 374 millones en 2009; el Instituto Geológico Minero de España (IGME) pasó de 43,9 millones a 32,4 millones en 2010; el Instituto Español de Oceanografía creció de 69 millones en 2009 a 76 millones en 2010, y el Instituto de Astrofísica de Canarias, pasó de 36 millones a 33.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de abril de 2011

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