Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EL RINCÓN

Un superviviente al borde de la autopista

Julián Hernández, líder de Siniestro Total, compone, toca y escribe en su casa coruñesa

Cualquiera que pase de los treinta y tenga algo de espíritu gamberro habrá tarareado alguna vez en su vida algún tema de Siniestro Total, el grupo de rock que lidera el guitarrista y cantante Julián Hernández (Madrid, 1960). La banda gallega que en este 2011 cumple 30 años de vida fue la gran aportación del noroeste de la península a la famosa movida de los años ochenta que cambió la vida cultural de este país. Canciones como Ayatollah, Bailaré sobre tu tumba o Miña terra galega son algunos de los himnos que permanecerán en la memoria colectiva de al menos un par de generaciones. Hernández asegura que la longevidad del grupo se debe a la "cabezonería" de sus integrantes. "Siempre hemos sido unos supervivientes y mientras funcione la maquinaria vamos a seguir tocando".

No deja de tener su gracia que el líder de la banda viguesa más internacional de todos los tiempos viva ahora en una pequeña localidad ubicada a las puertas de A Coruña, la ciudad que rivaliza con Vigo en casi todo. Hernández lo explica con la retranca habitual en los gallegos: "Aquí me consideran un espía y en Vigo me llaman traidor. En realidad, el único problema aparece cuando juega el Deportivo contra el Celta y tengo que disimular mi alegría si marcan los míos". El joven que comenzó tocando la batería y con el tiempo se convirtió en guitarrista y cantante de la banda comparte ahora su tiempo entre la música y el periodismo. Precisamente en estas fechas inician una nueva gira para presentar en directo el álbum número 18 de la banda, Country & Western. En el refugio de Cambre, al lado de la autopista, Hernández encuentra tiempo y tranquilidad para sus quehaceres rodeado de guitarras. En las paredes cuelga una gran colección de carteles de recitales tanto de Siniestro como de grupos y solistas amigos o admirados. El cantante reconoce sufrir un cierto grado del síndrome de Diógenes. Hernández confiesa que a veces le cuesta trabajar en casa porque "parece que nunca acabas la tarea". Para romper la rutina utiliza trucos, como cambiarse de silla cuando pasa de músico a articulista. Como voz autorizada dentro del mundillo musical español, Hernández apunta que la industria musical "se cavó su propia tumba" en los tiempos en los que las discográficas ganaron "demasiado dinero" con el paso del vinilo al disco compacto. Internet lo cambió todo pero Hernández y su banda miran hacia delante y usan habitualmente Twitter para comunicarse con sus seguidores, que siguen contándose por millares y a los que se han sumado los hijos de los primeros fans de la banda. Cualquier tiempo pasado no tiene por qué ser siempre mejor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de abril de 2011