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Reportaje:EL JEFE DE TODO ESTO | Inmaculada E. Maluenda y Enrique Encabo, arquitectos

Arquitectura sin edificios

Las 'obras' que salen de Q! Estudio son un programa de radio, libros o un gigante conejo de chocolate - Su colección 'Excepto', premio de Diseño Español Anuaria

Inmaculada E. Maluenda y Enrique Encabo tienen 35 años y pertenecen a una generación de arquitectos en la que comienzan a abundar profesionales que no construyen con ladrillos. De su estudio (www.q-estudio.com) salen proyectos como: un programa de radio, una colección sobre arquitectos madrileños o un conejo de chocolate de seis metros. La burbuja inmobiliaria les ha explotado al principio de su carrera, "pero la crisis no tiene una causa efecto" con lo que hacen. "No somos solo arquitectos, somos fundamentalmente gente curiosa", dicen.

La curiosidad es el motor de Planeta Beta, el programa que dirigen en Radio Círculo (100.4 FM, los jueves a las 20.00). Ante sus micrófonos han sentado a figuras como Peter Eisenman, Toyo Ito, Dominique Perrault, José Antonio Corrales e Iñaki Ábalos. "No hablamos tanto de la arquitectura como hecho construido, sino de la profesión, de lo que supone ser arquitecto y que lo cuenten como alguien de la calle", dice Encabo. La entrevista al estadounidense Eisenman discurrió sobre su Ciudad de la Cultura, en Santiago de Compostela. Pero también contó cómo, cuando hacía casas a particulares, podía "leer la mente de las amas de casa". O cómo un día casi acaba a golpes con el artista de la destrucción, Gordon Matta-Clark, cuando este quiso disparar contra las ventanas de un edificio histórico como parte de una performance.

"Los especialistas siempre necesitan una figura pública", opina Maluenda

"Queremos ser un altavoz para una cultura que es muy endogámica", dice él

"Los arquitectos están acostumbrados a hablar en público, pero generalmente tienen un discurso interesado", dice Maluenda, "aquí hay más espacio para la sorpresa". La arquitectura radiofónica tiene además otro atractivo: en general los arquitectos se explican usando imágenes para apoyar lo que dicen, aquí tanto ellos como el oyente han de hacer un ejercicio de imaginación.

"Queremos ser un altavoz para una cultura que es muy endogámica, llegar a más público que a los arquitectos", dice Encabo, "yo quiero que mi madre no se aburra si lo escucha". También quieren romper tópicos. "La figura del arquitecto está muy estereotipada, todavía se piensa en el personaje de El manantial [película de 1949 protagonizada por Gary Cooper], ese idealista y obsesionado por sus capacidades artísticas. Y en la realidad, somos gente muy variopinta", añade él. "En el cine, el arquitecto siempre es un tipo interesantísimo, atractivo y millonario", dice la arquitecta encogiéndose de hombros: "¡Y eso marca!".

Ellos, millonarios no son, pero no será porque no trabajan. Son profesores en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Europea y desde su estudio, que describen como de "comunicación y medios para la arquitectura", hacen de editores, comisarios de exposiciones, gestores culturales, consultores o colaboradores expertos en medios. Siempre tienen varios proyectos rondando a un mismo tiempo. "Trabajamos en aquello en lo que creemos, entendemos nuestro trabajo más como una actitud que como un castigo", dicen.

Entre sus proyectos más mimados está la colección de monografías Excepto sobre arquitectos madrileños (financiada por el Colegio de Arquitectos y ganadora del Premio de Diseño Gráfico Español Anuaria). En nueve cuidadísimos volúmenes dan a conocer profesionales de la región con "perfiles singulares", "lo que no significa frikis". "Es un trabajo detectivesco, porque casi ninguno tenía mucha difusión previa", explica Inma. "Son gente que igual no ha contado con una oportunidad para explicarse y los arquitectos siempre necesitan una figura pública; hay que tener un nombre antes de tener una carrera".

La media de edad de los monografiados es de 45 años. "Desde fuera parecen jóvenes, pero esa es una de las grandes mentiras de la arquitectura", se mosquea Encabo. "Todos nos hemos creído que un arquitecto alcanza su madurez profesional a partir de los 50, lo cual resulta muy útil para que la gente pase 25 años haciendo méritos..., sin embargo, Alvar Aalto ya se había reinventado un par de veces antes de cumplir los 40".

"La otra falacia", continúa animado, "es que la arquitectura despierta grandes debates". "Del centro de ancianos de Pepito, supervanguardista y verde fluorescente, se habla mucho, pero ¿y de todo lo que hay alrededor?". Se refiere a las numerosas viviendas que no son de autor, a los anodinos desarrollos urbanísticos pero que al final son los que crean ciudad. "Esos arquitectos son los que más construyen, pero nadie los conoce, nadie los cuestiona... estar debatiendo sobre la obra puntual de Pepito es estéril".

Debate, reflexión, difusión... ¿Esto que hacen ellos es arquitectura? La pareja disiente. Ella: "No, yo me he formado como arquitecta, pero nunca he puesto un ladrillo". Él: "Yo creo que sí hacemos arquitectura, porque tiene que ver con los mismos músculos, ejercitas los mismos mecanismos".

A pesar de una larga entrevista, los arquitectos envían después un correo electrónico detallando sus múltiples actividades. Es largo, multidisciplinar, muy exhaustivo y no incluye ningún edificio. Lo más revelador es la última línea: "No nos hemos aburrido un minuto desde 2000".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de marzo de 2011