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EL FUTURO DE LAS CAJAS

La clave de la fusión pasa por definir el peso de las inversiones industriales

El ultimátum de Fernández para seguir con Vital obligó al PNV a incluir a Kutxa

Aunque el acuerdo de las tres cajas vascas (BBK, Kutxa y Vital) para avanzar en una fusión fría resulta por ahora muy básico y no se ha profundizado en sus aspectos más relevantes, todos los agentes que van a intervenir en el proceso sitúan ya en el peso de las inversiones industriales que ha hecho cada entidad la clave sobre la que va a pivotar el acuerdo definitivo. Si en la actualidad BBK representa por activos el 62,3% de la suma total -48.000 millones, frente a 21.800 de Kutxa y 8.200 de Vital-, si se consideran las participaciones industriales la ventaja de la entidad vizcaína resulta aún mayor. De hecho, la única de las tres que ayer precisó los datos de su cartera industrial a fecha del pasado 31 de diciembre fue BBK, que supone en la actualidad 3.603,9 millones de euros. La mayor de ellas es su posición en Iberdrola, con un valor en Bolsa entonces de 2.072,9 millones.

Fernández dijo al PNV que el regulador no aceptaría que Kutxa quedase fuera

La cartera de participaciones de la caja vizcaína vale 3.603,9 millones

La de Kutxa resulta inferior, pero con un peso importante: controla el 20% de CAF, el 41,7% de Ibermática, el 5% de los hoteles NH y el 3% de Zeltia, entre otras participaciones. "El método de cuantificación de cada una de las tres entidades que van a formar la SIP

[Sistema Institucional de Protección, la fusión fría] es básico", indicaron ayer fuentes de la caja vizcaína. Estos medios dejaron entrever que si los porcentajes reales son la base para empezar a trabajar, nadie descarta que el acuerdo definitivo tenga en cuenta factores más políticos.

La nueva entidad será la quinta de España, con unos 78.000 millones de euros en activos, 800 sucursales, 5.000 empleados y 360 millones en beneficios en 2010. Con esa dimensión se situará en la media de las entidades que han surgido tras la primera vuelta de la reordenación del sistema español de cajas, que se sitúa en los 75.000 millones de euros. Las dos grandes entidades (Bankia y La Caixa) cuentan con unos activos entre los 200.000 y los 300.000 millones de euros.

La valoración de cada entidad marcará el porcentaje de representación en el futuro Consejo de Administración del banco resultante, que aglutinará inicialmente el negocio financiero -en la hipótesis más fría de la fusión a tres- y a partir de ahí, las participaciones industriales, y las empresas propias de cada caja, si al final las tres entidades abordan un marco de integración más templado.

En todos los casos, cada caja mantendría su marca actual para operar en su territorio y, al menos inicialmente, el volumen de recursos destinados a su obra social. Las condiciones que han puesto los partidos y sindicatos que apoyan este proceso, y que garantizan inicialmente su aprobación, si nada se tuerce, se centran en que el banco no cambie las ratios de riqueza y tributación fiscal en cada provincia, y que la integración no suponga reducciones traumáticas de personal.

El acuerdo, que todos dan por hecho ahora, no ha resultado tarea fácil. En un momento de profundos cambios en el sistema financiero español cada 24 horas, el presidente de BBK, Mario Fernández, tuvo que lanzar un ultimátum al PNV para que reaccionase o "iría a por todas con Vital", según las fuentes informantes.

Fernández convenció al PNV de que el Banco de España no iba a aceptar de ninguna manera que una pequeña entidad como Kutxa se quedara fuera del proceso, y lanzada la fusión a dos, su entrada se realizaría en peores condiciones.

El ultimátum surtió efecto y también la caja guipuzcoana entendió que el aviso del presidente de BBK iba en serio, aceptando, en un cambio de rumbo de 180 grados, una apuesta que no era la suya y además rechazaba.

Compleja asamblea guipuzcoana

La atomizada composición de la asamblea de la Kutxa ya se llevó por delante en noviembre de 2008 el intento de fusión entre BBK y la caja guipuzcoana. El mosaico de colectivos y partidos que la integran hace difícil conformar las mayorías cualificadas que requieren los acuerdos de integración y, a veces, incluso prever el sentido del voto en determinados asuntos.

En esta ocasión no parece que vaya a ser así. El PNV, su socio en la Diputación de Guipúzcoa (Hamaikabat), el PSE y el PP, que comparten el apoyo al proceso, suman 60 representantes, siete menos de los necesarios para ratificar el acuerdo, sobre un total de un centenar.

El modelo definitivo al que lleguen los tres presidentes, una vez desarrollado el pacto básico comunicado el pasado miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), habrá de ser ratificado por ese órgano.

El PNV y Hamaikabat controlan 41 representantes en la asamblea de la caja. El segundo bloque en importancia es el de la izquierda abertzale, formado por ANV, la plataforma de impositores Banatuz y el sindicato LAB. Entre todos ellos suman 21 compromisarios. Los socialistas disponen de 18 representantes en ese órgano. Después figura el sindicato CC OO, con 10, sobre el que recaerá inicialmente la responsabilidad de asegurar la mayoría a la propuestas. A partir de ahí, todos los colectivos tienen menos de tres miembros: Alternatiba dispone de tres, EB tiene dos, el PP y ELA uno cada uno y otros impositores, dos.

De tres convenios, a uno

CC OO, la mayoría sindical entre los trabajadores de las cajas vascas, apoya el proceso de fusión fría de BBK, Kutxa y Vital pero tiene su propia hoja de ruta, que pasa por las garantías sobre el empleo y la gestión de las redundancias de redes, servicios centrales y empresas del grupo a través de medidas pactadas no traumáticas y voluntarias como prejubilaciones. Y, por supuesto, todo ello bajo el compromiso de iniciar la negociación de un único convenio que unifique las condiciones de toda la plantilla de las tres cajas y el mantenimiento de la Obra Social y del modelo de participación social como señas de identidad de la nueva empresa.

Mientras, este sindicato "vigilará" el desarrollo de los acuerdos que se vayan registrando ya que "de momento" admite que "no existen planes concretos" para realizar un pronunciamiento nítido sobre el proceso. La principal duda radica en el modelo a seguir y en este sentido recuerdan desde esta central la ruptura del acuerdo entre Cajastur y la CAM, que acaba de conocerse y que, a juicio de CC OO, "refleja el tipo de chapuzas que en algunas fusiones se han hecho por no tener claras las situaciones".

En cuanto al respaldo del acuerdo en las tres asambleas, CC OO advierte de que tiene "la llave" en Kutxa ya que sus diez representantes pueden declinar la mayoría suficiente. Con todo, en la órbita de las direcciones de las cajas se admite que "la responsabilidad de los partidos mayoritarios hará posible el acuerdo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de marzo de 2011

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