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CARTAS AL DIRECTOR

La debilidad del español

No pretendimos con el artículo La debilidad actual del español (EL PAÍS, 3 de marzo) discutir fuera del aula con no especialistas que se sirvan de tópicos. Sí, en cambio, llamar la atención sobre lo que nos parece una política en torno de la lengua española de escasa coherencia, que posturas autocomplacientes como la del artículo de respuesta del día 17 agravan. No podemos caer en el hábito de ocultar situaciones preocupantes. Durante largo tiempo hemos evitado expresar públicamente crítica alguna a la labor de los directores del Instituto Cervantes; a ello queremos seguir ateniéndonos.

El prestigio de una lengua se aprecia por los espacios que ocupa fuera del uso doméstico y en esto el español ha avanzado poco. La prueba está en el rechazo de la Oficina Europea de Patentes, desastre que tenemos que lamentar y ver cómo resolverlo.

A veces se confunde el futuro, digital por supuesto, y contar con los dedos. Por lo demás, referirse al número de hablantes de español en América y decir que el país más poblado es México, ningún entendedor de castellano puede interpretarlo como un desprecio por la obra insigne de tantos otros escritores, al menos desde sor Juana Inés de la Cruz.

En la defensa de la cultura conviene pensar en el esfuerzo común pendiente, para evitar sonrojos nuevos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de marzo de 2011