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Bebedores y delincuentes ocasionales, principales 'criminales' de la carretera

La fiscalía traza el perfil de los conductores que cometen las peores infracciones

Adictos al alcohol y a las drogas, delincuentes ocasionales o asociales, es decir, aquellos que proyectan en la conducción su desdén hacia la sociedad. Los criminales de tráfico encajan en uno de estos tres perfiles, según los datos de un proyecto piloto de la Fiscalía de Seguridad Vial y el grupo de criminología de la Universidad Miguel Hernández (Elche). El trabajo está basado en dictámenes periciales de conductores infractores multirreincidentes, y de aquellos que cometen delitos muy graves. "La figura más difícil de valorar es la del bebedor habitual, que no es alcohólico" pero "incide sistemáticamente en delitos de conducción embriagada", explica el fiscal de Sala de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas.

Los automovilistas peligrosos serán evaluados por criminólogos

La Fiscalía de Seguridad Vial propone la elaboración de dictámenes periciales criminológicos en los delitos más graves de tráfico y en los cometidos por reincidentes, para valorar así el riesgo y la peligrosidad de que vuelvan a cometerlos. Por el momento el proyecto solo se ha puesto en práctica en Elche, aunque la fiscalía propone extenderlo a toda España, según expuso ayer Vargas durante su presentación, a la que también acudieron los fiscales delegados de Alicante y el adscrito de Elche, Pablo Gómez y José Antonio Artiega; así como los criminólogos y policías y que han participado en la experiencia.

Estos informes, que ya se emplean en los casos de violencia machista, son "una herramienta muy útil" que orientará a fiscales y jueces en las condenas más adecuadas a los conductores que delinquen, según Vargas. De esta manera, los jueces podrán elegir entre el amplio abanico de condenas que recoge la última reforma del Código Penal -prisión, multas o trabajos para la comunidad, y medidas accesorias como el comiso del vehículo- , y podrá adoptar medidas cautelares como la retirada del carné o la prisión preventiva si existe alto riesgo de cometer un delito de tráfico.

Por ejemplo, en el caso de un "bebedor", el juez podrá determinar que el delincuente se someta a un programa de deshabituación. En cambio, un conductor que en una ocasión circula en dirección contraria tiene pocas probabilidades de reincidir.

Hasta ahora se han analizado siete dictámenes periciales criminológicos, que se han elaborado con el consentimiento de los implicados durante el trámite de diligencias previas, y han impedido por tanto el juicio rápido. La fiscalía pretende que los informes se incluyan en los atestados policiales para que se faciliten los juicios rápidos, lo que implicaría una reforma legal.

Vargas ha justificado este tipo de informes porque, según dijo los delitos contra la seguridad vial han aumentado en España en los dos últimos años un 163%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de marzo de 2011