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Debate sobre el estado de la autonomía

Un año después, ni un pacto en vigor y 13.000 parados más

Los objetivos fundamentales del último cara a cara siguen en el aire

Un año después de aquel anunciado plan anticrisis que el presidente, Alberto Núñez Feijóo, enunció en el Parlamento durante el Debate de Política Xeral -sin desgranar apenas medidas concretas-, Galicia tiene 13.000 parados más, 40.000 si se toma como referencia la llegada del PP al poder en abril de 2009. Y de los tres pactos que ofreció a la oposición Feijóo en el cara a cara de marzo pasado no hay rastro de ninguno.

El del territorio encalló tan pronto como los populares dieron vía libre a una Lei do Solo que amparaba una piscifactoría en Touriñán y rebajaba la protección del suelo rústico, donde ahora se pueden instalar industrias. El PSdeG se apeó inmediatamente del principio de acuerdo que debía servir para que Mistubishi se instalase en Salvaterra. Pero de la fábrica de baterías de la multinacional nipona hace meses que ni se sabe.

Los acuerdos sobre cajas, demografía y territorio son ya papel mojado

La mano tendida sobre las cajas no sólo no ha servido para sumar al PSOE -siempre remiso a seguir los pasos de Feijóo en este tema-, sino que ahora también el BNG discrepa de la política financiera del presidente, por más que coincidan con su discurso. Y el pretendido acuerdo para revitalizar la demografía quedó en brindis al sol y propició una bronca en una comisión parlamentaria hace unas semanas, cuando socialistas y nacionalistas se percataron de que la conselleira de Traballo e Benestar, Beatriz Mato, se presentó en la Cámara sin ninguna propuesta bajo el brazo, con unos cuantos folios de buenos deseos y el diagnóstico de que la población envejece.

De los 20 planes esbozados hace un año en el hemiciclo, ni siquiera el más ambicioso, el de Acción Social, que preveía crear 10.000 empleos anuales hasta 2013, parece haber dado sus frutos en este primer ejercicio.

El cacareado Plan Estratégico resultó ser la suma de los tres próximos presupuestos de la Xunta, si bien el Gobierno sigue considerándolo el instrumento clave para salir de la crisis y medir la eficiencia de cada euro que se gasta. Su importe total incluye sin embargo partidas de gasto corriente, como el pago de nóminas a funcionarios y otras facturas mensuales de la Administración.

Los programas de transporte metropolitano que debían estar operativos en diciembre pasado apenas dan sus primeros pasos en Santiago, donde comenzó a implantarse ayer, y A Coruña. Y el anuncio de que la Cidade da Cultura iba a recaudar sus primeros euros en 2010 con la apertura de los primeros edificios también es papel mojado. Si bien, la decisión de la Xunta de reunir allí a todo el personal tecnólogo de los centros de computación del Gobierno promete ahorrar tres millones en concepto de alquileres.

A punto de cruzar el ecuador de la legislatura, el plan eólico está en pañales y pende sobre él la amenaza de varios recursos en los juzgados; el de Ordenación del Litoral, en fase de exposición pública; y la ampliación del 4% de la Red Natura, no ha sido ni siquiera esbozada, lo que ha motivado esta misma semana una amenaza de sanción de la Unión Europea. Las áreas metropolitanas siguen igual de empantanadas que al inicio del mandato.

En el haber, Feijóo podrá presumir hoy de un plan Agora que el comercio recibió con buenos ojos; de rebajas selectivas en impuestos sobre vivienda; y de la participación decisiva del PP en la ansiada reforma del voto emigrante. Galicia, tal y como anticipó el presidente, es, junto a Madrid, la única comunidad que cumple con el objetivo de estabilidad presupuestaria y paga antes a sus proveedores por lo que también obtiene una mejor calificación de Moody's. 40.000 dependientes, entretanto, siguen esperando su paga, tal y como anunció el presidente que ocurriría si el Gobierno central no aumenta la financiación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de marzo de 2011