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El paraíso de los 11.000 juegos

Minijuegos pone tres títulos y recoge mil seguidores en Facebook cada día - En siete años, se han disputado en el portal 180 millones de partidas de billar

Cuando Pablo y Óscar abran mañana su correo encontrarán en el buzón 50 juegos. Cuando el martes lo vuelvan a abrir, otros 50, y también al día siguiente y al otro. Y de cada día solo tres o cuatro de ellos lograrán su objetivo: llegar a ser incluidos en Minijuegos.com, el paraíso de los 11.000 juegos. Gratuitos. "Muchos de ellos nos llegan desinteresadamente, porque para los autores es un honor tener una de sus creaciones en nuestro portal", comenta Óscar Moreno, un chico valenciano, con aire de niño, que no ha hecho otra cosa en la vida que jugar.

"Soy autodidacta, a los 14 años abrí mi primera página de juegos". Moreno se arrepiente de la confesión. "Es que siendo menor de edad no se puede abrir una página".

La mayoría de la audiencia del sitio tiene entre 12 y 15 años

-¿Si a Fabra les prescriben sus cosas, igual a ti también?

-¡Ah! bueno, pues ponlo.

Moreno, que ya tiene 25 años, conoció en Internet a Pablo Cenalmor, creador de Minijuegos.com y hace dos años le animó a integrarse en su portal.

En este mundo de las apariencias, Cenalmor y Moreno se pelearían por el último puesto del campeonato. Las palabras hay que sacárselas con dolor. "Pues yo, estudios, los básicos", dice Moreno. "Yo nací en Cartagena y luego anduve por Alemania", resume biográficamente Cenalmor. Demasiado simple para lo que se llevan entre manos.

Cenalmor ha construido el imperio de juegos que funcionan con dos dedos, los juegos casuales. Un imperio de más de 11.000 títulos, de 11 millones de usuarios únicos y de 135 millones de impresiones al mes.

Diseñador gráfico unos ratos, parado en otros, este cartagenero de, entonces, 24 años, aprovechó su red de amigos de webmasters para difundir su página en 2003. Reconoce que siempre le fue bien. "A los pocos meses ya teníamos 100.000 visitas".

Cola Cao y otros productos infantiles se pelean por colocar su publicidad en el portal. "Nuestro público es principalmente español, alrededor del 40%, y juvenil, entre los 10 y los 15 años", dice Moreno. El éxito de los éxitos es el billar: "180 millones de partidas jugadas, aunque cada público tiene sus preferencias. A las amas de casa les atrae el parchís, a los más jugones, la guerra de Bootcamp".

Entre 11.000 hay para casi todos los gustos. "El límite es no ofender. Nos sentimos muy responsables de lo que vean los niños. Procuramos que no se falte al respeto, como sucede en muchos foros", puntualiza Cenalmor, en su parrafada más larga, más alta y más clara de toda la entrevista.

Un equipo de 10 personas vigila todo el tinglado, un tráfico mareante semidesconocido en España, pero no así en las ferias internacionales, donde les hacen la ola. Minijuegos es la página que más tráfico lleva a Bigpoint, primer portal mundial de juegos online, con quien se repartirá beneficios cada vez que el jugador adquiere algún objeto para sus personajes. Segunda fuente de ingresos tras la publicidad.

Esas 10 personas, que ocupan un discreto local del centro de Madrid, revisan juegos, los compran, los adaptan y los mantienen en perfecto estado. "No se borra ni uno. La gente se habitúa a un juego y no quiere que se lo quites", dice Moreno.

Brasil y Portugal son los próximos saltos de Minijuegos, tras abrir en Italia. La discreción de la pareja no cuadra con esa ofensiva internacional, más típica de un ambicioso business plan de un grupo de inversores.

-¿No tenéis detrás bancos ni otros inversores?

-¿Para qué? La página va sola.

Cifras sobre ingresos, ni una, pero aseguran que les da para pagar los sueldos de sus empleados, "De ellos y de 10 veces más", cuenta un conocedor de algunos de sus contratos.

A la vez que su expansión internacional, la de plataformas. Minijuegos ha entrado en las redes sociales (1.000 seguidores más al día en Facebook, 280.000 en total) y ha creado una aplicación para que cada móvil tenga su catálogo, salvando el escollo de que el iPhone no soporta Flash, tecnología básica para estos juegos. "Pero ya hay títulos casuales que parecen de la Play, como Bootcamp. Está hecho con Unity. Desbancará a Flash", apunta Cenalmor.

Entre los juegos que tendrán hoy en su correo, probablemente haya alguno sobre Gadafi. "La gente se inspira en la actualidad. Nos llegaron muchos del zapatazo a Bush". Incluso inspira a Minijuegos, que excepcionalmente creó uno en la Eurocopa 2008, Las vacaciones de Raúl, con el futbolista chutando en la playa. Total, 3,2 millones de partidas. ¿Lo último? Lanzarle botellas a Justin Bieber, confiesa Cenalmor. "En España no lo soportamos".

Pablo Cenalmor (a la izquierda) y Óscar Moreno, en la sede de Minijuegos en Madrid.
Pablo Cenalmor (a la izquierda) y Óscar Moreno, en la sede de Minijuegos en Madrid.J. M.

La consola pierde fuelle

Los llamados juegos casuales cada vez son menos casuales. Llenan las redes sociales y los móviles, que es como llenar la mayor parte del tiempo de la gente. Para jugar con la consola o con el PC, hay que ponerse, acomodarse, incluso quedar con alguien. Pero, para los ratos perdidos: los juegos casuales.

La creciente popularización comienza a hacer estragos en la economía de esta industria. Según un estudio de Newzoo, el pasado año se gastaron 25.000 millones de dólares (18.000 millones de euros) en videojuegos, solo en Estados Unidos (1.500 millones en España), la mitad de todo ese gasto fue por la compra de videojuegos de consola. Sin embargo, en un solo año este presupuesto ha descendido un 29%. La industria prácticamente ingresó lo mismo que el año anterior, gracias a los micropagos que se realizan en los juegos casuales con la compra de objetos virtuales.

"Los consumidores no están simplemente alejándose de los juegos de consola", dice Peter Warman, director de Newzoo, "sino que distribuyen su presupuesto a través de múltiples plataformas". "Su elección en cuanto al género, y la plataforma depende de la hora, el lugar y ámbito en el que se encuentre en ese momento".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 13 de marzo de 2011.

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