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La mala opinión en Castilla-La Mancha sobre Zapatero pone en apuros a Barreda

Un sondeo del PSOE ratifica que la gestión del Gobierno daña a su candidato

No es de extrañar que el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, por muy leal que sea al PSOE y a su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, trate de hacer una campaña y una política autonómica alejada de La Moncloa. Y tampoco sorprende que el presidente del PP, Mariano Rajoy, y todo el partido, se vuelquen en conseguir la victoria para su candidata, María Dolores de Cospedal, al estimar que tiene muchas posibilidades si consigue que la campaña se convierta en un juicio a Zapatero. Los dos partidos han colocado a esa región como el campo de batalla clave de las elecciones autonómicas del 22 de mayo. En el PSOE, además, ahora tienen datos técnicos para estar más preocupados. La Ejecutiva Federal está analizando con sumo cuidado el resultado de una encuesta -encargada al margen del partido en la región- en la que se constata que para un 52% de los electores de Castilla-La Mancha es más importante para decidir el sentido de su voto la situación por la que atraviesa España que los asuntos de su región. Además, la actuación del Gobierno central en Castilla-La Mancha se considera "más bien desfavorable" por un 72%.

Los socialistas ganarían por un escaño al PP, según un sondeo propio

La encuesta revela que el presidente y candidato socialista, José María Barreda, goza de una excelente valoración en todos los terrenos, a distancia de la candidata del PP, Cospedal, por lo que en Ferraz, sede del PSOE federal en Madrid, son conscientes de que a Barreda le perjudican la marca Zapatero y su Gobierno. A este estudio se le da un gran valor por su calidad técnica y la amplitud de su muestra: 2.000 entrevistas realizadas entre el 26 de enero y el 5 de febrero, con un reparto muy meditado para comprobar la situación actual del PSOE y del PP en las cinco provincias.

Los socialistas ganarían en Castilla-La Mancha con el 44,5% de los votos (en 2007 obtuvieron el 52%); solo seis décimas más ahora que el PP, que llegaría al 43,9% (un 42,4% hace cuatro años). Es decir, el PSOE obtendría 25 escaños frente a 24 del PP (en 2007 el resultado fue 26-21).

De nuevo Ciudad Real inclinaría la victoria del PSOE en escaños (6 para el PSOE y 5 el PP), ya que en el resto empatan.

Ahora bien, la gran batalla se va a dar en Guadalajara, donde el PP obtendría ahora 6 puntos más que el PSOE, pero empatarían a cuatro escaños. Esta situación se rompería a favor del PP si esos seis puntos de distancia se convirtieran en 10, señalan los expertos electorales del PSOE.

Estos apuros se mantendrán hasta el último momento a pesar de que Barreda gana a Cospedal en todos los terrenos. Un 52% de los ciudadanos califica su gestión de buena o muy buena, frente al 27% que suma la valoración del PP en la oposición. El presidente obtiene una nota de 6,2 sobre 10, frente a un 4,8 de la dirigente popular. Un 49% de los ciudadanos dice desear que tras las elecciones gobierne Barreda, frente a un 42% que querría a Cospedal.

El PSOE deposita toda su confianza en lograr que sus votantes anteriores en esa autonomía aparten su mirada del Gobierno central y se centren en su región. El estudio refleja que el PSOE puede crecer, ya que del 77% que les votó hace cuatro años un 71% se declara indeciso. Eso no ocurre en el PP, donde el 91% de sus votantes renuevan su fidelidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de marzo de 2011