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Reportaje:FÚTBOL | 24ª jornada de Liga

Delanteros disfrazados de defensas

El Deportivo tiene la zaga más goleadora de Primera: suma el 33% de los tantos del equipo

Nadie marca en la Liga menos goles (21) que el Deportivo, que convierte cada tanto en un ejercicio titánico. Tras el agónico empate de Almería, su entrenador, Miguel Ángel Lotina, festejó la aportación de Sand, un punta argentino que debutaba y que en media hora apenas bajó dos balones al piso para buscar a un compañero. Dice el técnico que le da al equipo "algo diferente". "No hemos tenido en los últimos años un futbolista de sus características, un nueve, nueve". Sand fue dos veces máximo realizador de la Liga argentina, pero llega de jugar en Emiratos Árabes Unidos. Mientras se aguarda su aclimatación, los goles son cosa de otros, incluso del portero.

Los datos estadísticos desnudan la realidad del Deportivo. Siete de los 21 goles que ha marcado los firmaron zagueros y uno, el del pasado domingo, fue obra del meta Aranzubia, el primero de un portero de cabeza en la historia de Primera. No hay defensas que marquen más que los del cuadro gallego ni cuyos goles tengan tanta repercusión en las cuentas del equipo. El 33% de los tantos llegan desde la retaguardia, porcentaje al que solo se acerca el Racing (curiosamente, iguala con el coruñés como conjunto menos realizador del campeonato) con un 28%, Osasuna con un 20% y Sevilla con un 16%. En el extremo opuesto, ningún defensa del Espanyol ha logrado marcar.

Pero un desglose por jugadas ofrece más pistas sobre el caudal ofensivo del equipo de Lotina. Siete tantos llegaron tras botar acciones a balón parado; cinco más fueron de penalti, de los que tres se provocaron tras saques de esquina, y dos más se produjeron tras una acción que el Deportivo explota múltiples veces durante los partidos: pelotazo de Aranzubia al frente y un compañero prolonga de cabeza para que otro defina en la segunda jugada. En 24 jornadas solo siete goles han llegado como fruto de la finalización de acciones combinativas, pero es que, además, dos de ellas las culminaron sendos defensas: Aythami, en el feudo del Levante, y Laure, en Riazor ante el Sevilla.

Lopo, que esta campaña ha marcado dos goles agónicos, abre los ojos cuando se le recita la estadística. "Lo positivo es que el equipo se beneficia de la aportación de jugadores que, en teoría, no tenemos que llevar el peso goleador", aduce. "Hay tres factores que explican que marquemos tantos goles", anticipa su compañero Colotto; "por una parte, el trabajo; por otra, la capacidad de los lanzadores a balón parado, y por último, la convicción de los rematadores de que llegaremos a la pelota". Colotto ha participado en siete de los goles que ha logrado el Deportivo, siempre desde el segundo palo. Todos los rivales saben que la va a tocar, pero pocos lo impiden. "Me gusta ponerme detrás de todos porque siempre creo que el balón me va a llegar. Pensar que puedes rematar te hace fuerte".

Detrás hay un trabajo que, con todo, el segundo entrenador, José Luis Ribera, tampoco califica de excepcional. Ribera, que edificó una sólida carrera como central que llegó a la cumbre en el Superdepor, solía marcar tres o cuatro goles por temporada en sus incursiones para rematar faltas o saques de esquina. Ahora desgrana en vídeo todas las acciones en las dos áreas: "Se trabaja más que antes casi todo, situaciones más específicas, pero los futbolistas son al final lo principal".

Los del Deportivo, al menos de medio campo hacia delante, no se caracterizan por su brillantez en la ejecución ni por generar muchas oportunidades para marcar. Además de recurrir a delanteros postizos, los medios aportan poco: solo cuatro tantos, dos de ellos de penalti.

Sin rematadores ni llegadores, las bazas del Deportivo son evidentes. "Sin los goles logrados en jugadas de estrartegia, no sé dónde estaríamos", reflexiona Lopo. Tampoco cabe catalogar en ese apartado el gol de Aranzubia en Almería. No hubo estrategia. "No son situaciones normales, no se preparan, pero el portero tiene alguna ventaja: por una parte, su envergadura; por otra, que no tienen asignada vigilancia", detalla Ribera. Tampoco su jefe, Lotina, quiso colgarse una medalla e ironizó: "No suelo ensayar los remates de cabeza del portero".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de febrero de 2011