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ANÁLISIS

Hasta que llegue CiU

El presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, cree que el apagón televisivo de TV3 en la Comunidad Valenciana es "completamente absurdo" y que valencianos y catalanes están haciendo "el ridículo" al permitir semejante disparate. Generoso y solidario, el presidente catalán, incomprensiblemente, se ha colocado al mismo nivel que su colega Francisco Camps, responsable máximo de una tropelía de la que ha participado y es cómplice todo su Gobierno, incluidos los demócratas a la violeta que, cuando se manifiestan en privado se refieren despectivamente a sus compañeros de gabinete con un "éstos del PP", como si la feria no fuera con ellos. Nada más incierto. "Ellos", los que gallean de liberales y exhiben medallas de luchadores antifranquistas, son tan responsables de este atentado a la libertad de expresión como los más conservadores.

Detrás de la persecución política a Acció Cultural del País Valencià (ACPV) no solo está el ancestral anticatalanismo que anida en las capas más reaccionarias e iletradas de la sociedad valenciana, incapacitadas para asumir cualquier signo de modernidad que no les reporte ventajismo electoral. Su hipócrita defensa de "los intereses valencianos" no sirve ni para tapar medianamente el objetivo que persiguen: un múltiplex que —lejos de permitir la reciprocidad entre Canal 9 y TV3, como torticeramente se dice— posibilite al Consell la concesión de varias licencias de televisión digital terrestre que irían a parar a manos amigas del PP, incrementado así el control mediático de este Consell empeñado en berlusconizar esta sociedad. Las cínicas invocaciones al Ejecutivo de Zapatero para que les otorgue el múltiplex que acabaría con el conflicto no son más que un chantaje al Gobierno imposible de aceptar en un sistema democrático.

Por extraño que pueda sonar ahora el futuro de la TV3 en la Comunidad Valenciana puede estar en manos de Mariano Rajoy si llega a la Moncloa y precisa del apoyo de CiU para gobernar. Será entonces cuando Mas pida que se le evite a Camps (o a quien entonces esté en la Generalitat) seguir haciendo el ridículo. Ya pasó con el idioma y pasará con TV3. Cuando el PP no tiene mayoría en España, Convergència también gobierna en la Comunidad Valenciana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de febrero de 2011