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Nueva Rumasa se desmorona tras atrapar a miles de inversores

Empresas del grupo Ruiz-Mateos dan el paso previo a suspender pagos - Clesa, Dhul, Hotasa y el Rayo, entre las 10 firmas afectadas

El nuevo imperio creado en los últimos años por José María Ruiz-Mateos se tambalea. Cuando están a punto de cumplirse 28 años de la expropiación de Rumasa por su enorme agujero patrimonial, Nueva Rumasa anunció ayer que las 10 principales empresas del grupo se acogen a la Ley Concursal para renegociar su deuda y tratar de evitar la entrada en concurso de acreedores, la antigua suspensión de pagos.

La crisis del nuevo grupo empresarial de la familia Ruiz-Mateos llega después de que la empresa haya captado decenas de millones de euros de ahorradores particulares. "Más de 5.000 inversores", según el grupo, suscribieron pagarés y acciones de empresas de Nueva Rumasa pese a las reiteradas advertencias de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que en siete ocasiones alertó públicamente del riesgo de esa inversión.

El dinero de los particulares no ha impedido una cascada de impagados a bancos, a proveedores y a la Seguridad Social que han terminado por llevar a las empresas del grupo, que tiene 10.000 trabajadores, a acogerse a la Ley Concursal. Como en la expropiación de 1983, Ruiz-Mateos vuelve a proclamarse víctima de una "persecución", esta vez de la prensa y los bancos.

Las empresas afectadas son Clesa, Garvey, Hotasa, Dhul, Elgorriaga, Hibramer, Trapa, Carcesa, Quesería Menorquina y el Rayo Vallecano.

"Si no devolvemos hasta el último euro a nuestros inversores, a las personas que en un gesto de bondad y de confianza nos han depositado sus ahorros, me pegaría un tiro en la cabeza, si es que la fe que profeso me lo permitiera", dijo Ruiz-Mateos en una rueda de prensa con sus seis hijos varones y ninguna de sus siete hijas. Páginas 18 y 19

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de febrero de 2011