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Ola de cambio en el mundo islámico | Revolución democrática en Egipto

El Ejército egipcio acelera la reforma de la Constitución

Los militares exigen el texto en 10 días para celebrar una consulta en dos meses

El desmantelamiento de la dictadura egipcia ha cobrado un ritmo vertiginoso desde la caída de Hosni Mubarak el viernes. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto, que ahora dirige el país, nombró ayer el comité que se encargará de realizar la demandada reforma de la Constitución y le exigió que la tenga lista en 10 días. Los militares se han comprometido a celebrar un referéndum en dos meses y a entregar el poder en seis a un presidente y a un Parlamento salidos de unas elecciones libres.

Al frente del comité para la reforma constitucional han colocado a Tarik el Bishri, un juez jubilado que goza de enorme prestigio en los círculos más reformistas. El Bishri, de 73 años, defendió siempre la independencia de la justicia, por lo que mantuvo unas relaciones tirantes con el depuesto Mubarak e incluso, en 2004, llegó a publicar un llamamiento a la desobediencia civil que fue adoptado por el movimiento opositor Kifaya (Basta).

Los principales cambios son para abrir a más partidos la pugna electoral

Una de las principales exigencias de la revuelta de la plaza de la Liberación que en 18 días cambió la faz de Egipto era la reforma de la Constitución. El domingo, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas lo anunció en un comunicado en el que también informó de la disolución del Parlamento.

El comité encargado de acometer la reforma está integrado por ocho expertos en derecho constitucional, entre los que se incluye un renombrado miembro de los Hermanos Musulmanes, la organización religiosa pionera del activismo político árabe, profundamente enraizada en la sociedad egipcia. Ilegalizada en 1954, era tolerada en parte y sus miembros se presentaban a las elecciones como independientes. Cuando en 2005 los Hermanos Musulmanes se hicieron con casi un cuarto del Parlamento, se desataron todas las alarmas. Mubarak hizo entonces una reforma constitucional dirigida a entronizar su dinastía y alejar a la oposición del poder.

La tarea encomendada al comité que preside El Bishri no parece muy complicada. El objetivo principal es borrar las 34 enmiendas aprobadas en el referéndum de 2007. Una consulta convocada en seis días y en la que, según el régimen, participaron el 27% de los votantes y, según los activistas de derechos humanos, el 10%.

El actual hombre fuerte y jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, mariscal Mohamed Husein Tantaui, se reunió con el comité de expertos ayer mismo después de nombrarles y les instó a que "reformen todos los artículos que se requieran para garantizar la democracia y la integridad de las elecciones parlamentarias y presidenciales".

Las reformas que la oposición y los manifestantes reclamaban con más insistencia son limitar a un máximo de dos mandatos la reelección ahora ilimitada del presidente; eliminar buena parte de los inalcanzables requisitos que se exigen para ser candidato presidencial; restablecer el control judicial para evitar el fraude; eliminar la prohibición de que se presenten partidos con base religiosa y, finalmente, eliminar de la Ley Fundamental la normativa antiterrorista que viene a perpetuar el estado de excepción vigente desde 1981 al permitir los juicios de civiles en tribunales militares.

El pasado día 9, cuando el régimen se tambaleaba, Mubarak trató de aferrarse al poder dando luz verde a una reforma constitucional que en buena parte escuchaba las demandas que la oposición llevaba años haciéndole. Muy tarde. Su credibilidad había quedado reducida a cero. Y la muerte de al menos 300 personas en la represión de las protestas y la acción violenta de los esbirros del régimen contra los manifestantes dejaron sin valor el gesto.

La salud del expresidente, que fue operado de cáncer de estómago en Alemania en marzo pasado, parece que se ha resentido. El diario gubernamental saudí Asharq al Awsat informaba ayer de que es atendido por un grupo de médicos en la mansión de Sharm el Sheij, a la que se retiró al dejar el poder. Añadía que el deterioro de la salud de Mubarak, de 82 años, preocupa a los médicos, que se debaten entre atenderlo en la casa o ingresarlo en un hospital. A su vez, la página web del diario independiente egipcio Al Masry al Youm sostiene que Mubarak "entró en coma" el sábado. Ninguna fuente oficial se ha pronunciado.

Mientras, el opositor y exdirector del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Mohamed el Baradei, pidió a los militares que "no precipiten" la convocatoria de elecciones para dar tiempo a los partidos a prepararse. Añadió que deben impulsar la libertad de prensa y extender a un año el Gobierno de transición, en el que deben participar civiles y militares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de febrero de 2011