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Un documental evoca al Miguel Hernández más humano

"¿Era un poeta pobre, un pastor de cabras, o no? ¿Estudió o no? ¿Trabajaba la poesía o improvisaba?". A estas preguntas, en palabras de David Lara, director junto a Francisco Rodríguez del documental Miguel Hernández, intenta responder el trabajo que han rodado durante los últimos dos años, una suerte de biopic (biografía filmada) que intenta romper "las leyendas urbanas" que arrastra el poeta oriolano casi 60 años después de su muerte. Y por eso se convierte, quizá, en el homenaje más perdurable de los que se han dedicado a lo largo de 2010 a Miguel Hernández (1910-1942) en el centenario de su nacimiento.

Lara explicó que el padre del poeta represaliado por la dictadura franquista y fallecido en prisión en 1942 no era pobre, pero no permitió a su hijo proseguir sus estudios y, efectivamente, tuvo que dedicarse a pastorear. Y también destacó aspectos sobre sus esfuerzos literarios: "Fue un hombre transparente, honesto, y trabajó mucho en la poesía porque creía mucho en ella". La obra rescata los últimos cuentos escritos por Hernández y destaca la vocación del poeta de ganarse la vida con el teatro.

Y así se muestra en el documental que presentaron ayer el secretario autonómico de Cultura, Rafael Miró, el productor Xavier Crespo y la directora del Instituto Valenciano del Audiovisual y de la Cinematografía (IVAC), Nuria Cidoncha, que destacaron la aportación de este organismo, de la Fundación Miguel Hernández, de TVE, de Canal 9 y de los Ayuntamientos de Orihuela y Elche.

La película, producida por La Marea, Sateco Documentalia y Dacsa Produccions y que ya se ha exhibido en Televisión Española, se estrenó ayer en 35 milímetros y pantalla grande en la Filmoteca. Y se intentará que llegue también a las pantallas comerciales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de febrero de 2011