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Las consecuencias del pacto social

Aznar teme que España salga del euro si cada autonomía aspira a miniestado

Elorriaga prepara para FAES un proyecto de reforma en el que se basará Rajoy

Cada vez está más claro que la reforma del Estado autonómico será uno de los asuntos centrales de los próximos meses, al menos hasta las elecciones de mayo. Y el gran protagonista de este debate es José María Aznar. Fue él quien lo abrió hace 15 días al decir que el Estado autonómico actual es "inviable". Y ayer presentó un extenso y completo documento sobre su viabilidad elaborado por la Fundación FAES y en especial por el diputado Gabriel Elorriaga.

El texto (en realidad un libro de casi 200 páginas lleno de datos y análisis que está disponible en la página de la Fundación FAES), se ha convertido en la base sobre la que Mariano Rajoy está trabajando su discurso sobre este asunto, más moderado que el de Aznar. No es que ambos digan cosas contradictorias, pero el tono es distinto, y con ello el PP logra cubrir dos electorados: Rajoy el moderado, Aznar el más españolista.

El ex presidente midió ayer mucho sus palabras, después de la polémica causada por esa idea de modelo inviable, e incluso recordó que fue él quien puso las bases del modelo. "Me precio de que bajo mi Gobierno, y con pleno consenso, se completaron las transferencias de sanidad y educación a todas las comunidades autónomas". Es una de las críticas que más le hacen: si él puso las bases del modelo, ¿por qué lo ve inviable?

Ante un público entusiasta y con algunos ex miembros de su Gobierno en las primeras filas, Aznar trató de resolver esa contradicción suavizando su discurso. "Me gustaría subrayarlo, las comunidades autónomas no son un problema. Lo que ocurre es que las comunidades tienen problemas". Y tienen tantos, llegó a decir, que están poniendo en riesgo la pertenencia de España al modelo del euro. "Si queremos seguir formando parte del proyecto europeo debemos resolver, entre otros, los problemas de nuestro Estado autonómico, porque de lo contrario tendremos dificultades crecientes para seguir anclados en el euro. Y eso supondría pasar a ser socio europeo de segunda".

A pesar de que todos los presidentes autonómicos del PP insisten en que el problema es Zapatero, y tanto la deuda como el déficit del Estado son mayores que los de las autonomías, Aznar coincidió en un punto con el discurso del Gobierno, que insiste en que el problema principal para la credibilidad de España en los mercados en este momento es el de las autonomías: "Buena parte de la atención de nuestros socios europeos y de las instituciones económicas de todo el mundo está puesta en cómo pensamos resolver los españoles los problemas que se manifiestan en nuestro modelo de organización territorial".

En cualquier caso, Aznar criticó con dureza a Zapatero y a los nacionalistas por el nuevo Estatuto catalán, eje para él de algunos problemas del modelo, y aunque insistió en defender el modelo autonómico, logró un gran aplauso cuando le lanzó una carga de profundidad: "España no puede competir ni en Europa ni en el mundo con unas comunidades autónomas aspirando a convertirse en miniestados".

El PP tiene mucho miedo de que se confunda su discurso con un planteamiento de recentralización de España, que tiene muy mala venta frente a unas elecciones autonómicas y especialmente genera mucha enemistad en las comunidades históricas. No es eso, insisten. Rajoy reitera que él no pretende recuperar competencias. Sin embargo, el texto de FAES, que el PP asume en parte y que presentó su propia secretaria general, María Dolores de Cospedal, destila en todas sus páginas una filosofía: se ha ido demasiado lejos en la descentralización y el mundo no va por ahí.

Aznar puso el ejemplo alemán. "Hace algunos años, Alemania llegó a la conclusión de que el funcionamiento defectuoso de su modelo federal bloqueaba la adopción de las reformas necesarias para el país y frenaba su modernización".

Pero fue Elorriaga quien más claramente lanzó el discurso crítico con la descentralización, al menos desde el punto de vista teórico. "Trabajos recientes evidencian que, en contra de lo que se pensaba, a mayor descentralización hay un menor crecimiento económico. El otro dato es que a mayor descentralización mayores dificultades para reaccionar con agilidad ante situaciones de crisis económica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 2011