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Análisis:Economía global | Coyuntura nacional

Se mantiene la tendencia al alza del paro

De entre los cientos de indicadores disponibles, los datos de la encuesta de población activa (EPA) conocidos esta semana, correspondientes al cuarto trimestre del pasado año, son los más ilustrativos de la evolución reciente de la economía española. Para interpretarlos correctamente hay que desestacionalizarlos, ya que el componente estacional es muy fuerte y lo que nos interesa es quedarnos con la tendencia.

El dato principal es el de la ocupación, es decir, el empleo. El número de ocupados descendió en unos 37.000, algo más de los 20.000 previstos, lo que supone una tasa anualizada del -0,8% respecto al trimestre anterior. En dicho trimestre, esta tasa fue del -0,6%, y en el anterior, -1%

Una de las razones de por qué la economía no tira es el agravamiento de la crisis de la construcción

La tasa de paro podría aumentar una o dos décimas y estabilizarse en el 20,7% el resto del año

[gráfico superior izquierdo]. Teniendo en cuenta el margen de error de cualquier estadística y de los procedimientos de desestacionalización, a partir de estas tasas puede decirse que el crecimiento de la economía española es anémico y que no se observan progresos en los últimos trimestres. Hubo una tímida aceleración en la primera mitad de 2010, pero ello se debió al adelanto de gastos a ese periodo, ya comentado aquí en repetidas ocasiones, lo que se pagó luego con el estancamiento del tercer trimestre. En el cuarto, la EPA confirma que el PIB ha crecido, como mucho, un par de décimas. Todo ello no sorprende ni se sale del guión previsto, pues es difícil que cualquier economía crezca cuando está digiriendo ajustes financieros y estructurales de magnitud histórica en un contexto de desconfianza de los inversores y agentes económicos en general. El crecimiento vendrá más tarde y lo que debe hacerse ahora es acelerar los ajustes y las reformas. Lo mejor que puede decirse, a la vista de los datos, es que el ajuste del empleo, aunque continúa, lo hace a un ritmo muy inferior al de los dos primeros años de la crisis. Así, a lo largo de 2010 se destruyeron 238.000 empleos, mientras que en 2009 fueron 1.211.000, y en 2008, 623.000.

Una de las razones de por qué la economía no tira es el agravamiento de la crisis de la construcción. En los últimos tres meses, el ritmo trimestral anualizado de caída del empleo en este sector se aceleró hasta el 19%. También fue peor que en los trimestres previos el comportamiento del empleo en los servicios, que prácticamente se estancó. En cambio, la industria y la agricultura dieron sorpresas positivas al crear 50.000 y 22.000 empleos, respectivamente

[gráfico superior derecho]. Por categoría profesional, la destrucción de empleo siguió concentrándose en los asalariados con contrato temporal, mientras que la de los indefinidos fue de orden menor y los no asalariados incluso aumentaron, rompiendo la fuerte tendencia a la baja. Por ello, la tasa de temporalidad continuó descendiendo, situándose en el 24,6% en términos desestacionalizados, 6,3 puntos menos que a comienzos de la crisis.

Frente a la reducción de la demanda de trabajo comentada, la oferta aumentó en 27.000 personas. De nuevo nos sorprende este aumento de la población activa, ya que la población en edad de trabajar (de 16 a 64 años) está descendiendo ligeramente desde el segundo trimestre de 2009. Por ello, la tasa de actividad de este grupo poblacional continúa aumentando, situándose ya en el 74,6%.

Como resultado de la disminución del empleo y del aumento de la población activa, el paro aumentó en 64.000 personas en términos desestacionalizados, y la tasa de paro, en tres décimas porcentuales, hasta el 20,5% [gráfico inferior izquierdo]. Nuestras previsiones apuntaban a una décima menos. Dos puntos por debajo de la media queda la tasa de los mayores de 25 años, y 22,5 puntos por encima, la de los jóvenes entre 16 y 24 años. También la de los extranjeros supera ampliamente, en 10 puntos, la media [gráfico inferior derecho].

Las previsiones apenas varían en lo que se refiere al empleo: no es previsible que el mismo aumente hasta la segunda mitad del año en curso, y de forma tímida. Sin embargo, cambian al alza las correspondientes a la población activa, lo que lleva a unas cifras de parados en los próximos trimestres algo superiores a lo previsto. La tasa de paro, corregida de estacionalidad, podría aumentar una o dos décimas en el trimestre en curso y estabilizarse en el 20,7% el resto de año.

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Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de enero de 2011