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CARTAS AL DIRECTOR

Carburantes e impuestos

El precio del petróleo sube y sube sin parar, y el precio de los impuestos con que se grava a los combustibles sube y sube de forma tan gravosa que deja en pañales al precio del petróleo.

Aproximadamente el 60% del precio de la gasolina sin plomo son impuestos, por lo que de los 1,28 euros que nos cuesta un litro de tal carburante, 0,76 euros son para las tragaderas insaciables de la Hacienda pública que padecemos.

Y lo peor es que todo ello repercute en otros muchos medios, como el transporte, por lo que su encarecimiento está directamente relacionado con los precios de toda clase de mercancías de primera necesidad -pan, leche, carnes, huevos, etcétera-, mientras la Hacienda pública mira hacia otro lado, como si fuera ajena a tales despropósitos. Por eso, muchos creemos que los responsables primeros de tan insoportables carestías están en sus despachos ministeriales, cómodamente instalados, viendo cómo se exprimen nuestras carteras, viviendo felices de espaldas a la sociedad.

Es una lástima, pero solo nos queda soñar con que algún día sea posible que los del petróleo recobren la decencia y los hacendistas recobren la mesura y la equidad. Que buena falta nos hace.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de enero de 2011