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Necrológica:

Dennis Oppenheim, el escultor que decoraba las ciudades

Fue uno de los artistas más innovadores del siglo XX

Aventurado y singular, Dennis Oppenheim, uno de los artistas más innovadores del siglo XX, falleció el pasado sábado en Nueva York a los 72 años a causa de un cáncer de hígado. Había nacido en Washington en 1938. La suya es una obra que abarca casi todos los campos del arte pero que destacó especialmente en el apartado de la escultura en espacios públicos, verdaderas intervenciones artísticas para modificar el entorno natural. No exento de polémica, en su trabajo el concepto, la idea germinal, supera y domina a todo lo demás: casas deconstruidas, iglesias invertidas, lágrimas gigantes, anillos concéntricos entre las fronteras de dos países. "Nunca he querido ser lo que se llama un artista icónico", dijo en una de sus últimas entrevistas, en la revista Desert Companion. "La mayoría de mis obras siempre vienen de las ideas".

En España se pueden ver sus obras en Valladolid y en Navalcarnero

Representado en los principales museos del mundo, protagonizó una retrospectiva organizada por la Fundación Gabarrón que se exhibió en Valladolid, Madrid, Valencia y Murcia. El artista intervino también en los espacios públicos de Valladolid y Navalcarnero (Madrid), donde instaló, respectivamente, Stage set for a film (1998), un decorado de cine que muestra la fachada de un edificio con una casita en precario equilibrio, y Crystal garden (2007), un conjunto geométrico de cristal que genera sensación de espejismos.

Todo el arte de Oppenheim se nutre del conceptualismo. En los años setenta exploró también el territorio del arte corporal con dos performances que resultaron muy influyentes. En Parallel Stress el artista emuló la misma postura del cuerpo, arqueado hacia abajo, en dos contextos distintos: suspendido por dos muros entre los puentes de Brooklyn y Manhattan y en una montaña de detritos en un vertedero de Long Island. En Reading Position for Second Degree Burn deja un libro abierto sobre su pecho con el objetivo generar una quemadura en la piel a excepción de la zona protegida por este.

Poco después se adentró en el mundo del land art, la práctica de la manipulación del paisaje para modificarlo artísticamente, siempre teniendo en consideración el entorno. En otro de sus proyectos más recientes, por ejemplo, mezcló el arte en sí mismo, como concepto, y el espíritu de la ciudad que le encargó la escultura. Se trata de dos pinceles de 14 metros que, cruzados en la calle, emiten dos haces de luz LED multicolor a una distancia de 600 metros en el cielo que dan la bienvenida al distrito artístico de Las Vegas.

En los años ochenta erigió en la Universidad de Alaska, en Anchorage, una de sus esculturas más conocidas. Se trata de Image Intervention, hecha de acero, hormigón, placas perforadas, piedras, vidrio y cemento. Recrea una vivienda imaginada, una casa de paredes inútiles y escaleras que no llevan a ningún sitio, una explosión de imaginación que le resta al concepto de casa la función de habitabilidad. En 1988, años después de su instalación, una persona que no fue identificada le disparó en repetidas ocasiones, causando daños estimados entonces en 500 dólares.

Polémica fue su obra Device To Root Out Evil (en español "un dispositivo para arrancar el mal"), culminada en 1997, que ha vagado de ciudad en ciudad por la incomodidad que ha provocado. Se trata de una iglesia de acero y cristal hundida en el suelo por el techo rojizo de su campanario, en posición invertida. En principio, se iba a exhibir en Nueva York, luego mostró su interés por ella la Universidad de Stanford. Acabó exponiéndose brevemente en la Bienal de Venecia de 1997 y en la de Vancuver en 2006. En esa ciudad se quedó hasta este año, en que está previsto que se traslade a otra ciudad canadiense, Calgari.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2011