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Reportaje:FÚTBOL | Ida de las semifinales de la Copa

El Madrid agrava su cisma

La llegada de Adebayor no alivia el divorcio entre Mourinho y Valdano propiciado por el luso, que le quiere lejos del vestuario - El director general viaja a Sevilla con Florentino Pérez, no con el equipo

Diego Torres

Lo dicen los dirigentes y lo repiten los jugadores, agobiados en la atmósfera pesada que envuelve a José Mourinho desde que el equipo fue goleado (5-0) en el Camp Nou. La coletilla repiquetea desde Chamartín a Valdebebas, pasando por las oficinas de ACS, como una plegaria: "A ver si se calman las cosas".

Los anhelos de los jugadores se traducen en nervios. El equipo alterna partidos malos con mediocres y la tensión institucional aumenta. Ayer al club no le quedó más remedio que exhibir el cisma entre Mourinho y la directiva dejando a Jorge Valdano en tierra mientras el avión del equipo despegaba rumbo a Sevilla para jugar la Copa. Hasta ayer, Valdano había acompañado a los jugadores por gentileza, en calidad de representante institucional. Esta vez lo hará en el avión privado del presidente, Florentino Pérez, La versión oficial ante el cambio de protocolo fue que Valdano permanecería en Madrid para ultimar la cesión de Adebayor. La realidad es que Mourinho, que ahora se considera víctima de Valdano, ha emprendido una nueva campaña punitiva contra el causante de su último desaire.

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Cada día que pasa descubre a Mourinho señalando nuevas amenazas. El último objeto de su alarma no es la incomprensión de Florentino Pérez, que le impidió ser seleccionador de Portugal, ni de la UEFA, que le sancionó por forzar la expulsión de dos jugadores, ni de la federación, cuyo Comité de Competición no le reserva un trato justo, en su opinión. Médicos, jueces, rivales, colegas, u organismos. La lista es variada. El último objeto de la ira de Mourinho es el director general, al que no perdona haber ironizado en público sobre un asunto que para él no admite frivolidades: el fichaje de un delantero. Eso hizo Valdano en Almería hace dos semanas y desde entonces el técnico ha dicho a los jugadores que el club deberá decidir entre él o su contrincante. Y que hasta junio seguirá, pero que tal vez resuelva no cumplir su contrato de cuatro años.

"Si no le traemos el delantero centro tendrá una coartada en caso de no ganar ningún título", dijo ayer un viejo miembro de la directiva madridista, como si la postura del entrenador resultase una amenaza velada hacia toda la cúpula. "De todas las cosas que pide, el nueve es la más razonable", argumentó otro directivo, que encontró justificado el reclamo desde el punto de vista técnico. "¿Que quiere un nueve? ¡Le fichamos un nueve como sea!", se apresuraba a razonar, como si así se aplicase una válvula de seguridad en un complejo mecanismo explosivo. Otro colega, más gráfico, apuntó a un desarme: "Fichándole el nueve le quitaremos la pistola".

Florentino Pérez se preocupó tanto por la evolución anímica de su entrenador que pasó de ignorar sus reclamos sobre el nueve a convertir el fichaje de Adebayor en un asunto estratégico.

Fichado el nueve, Mourinho ha dirigido sus cañones hacia otros objetivos. Un vídeo oficial del Sevilla animando a sus seguidores a acudir al Sánchez Pizjuán esta noche le sirvió ayer para teatralizar otro conflicto en el que también se situó como damnificado. Esta vez Mourinho se enclaustró como si no confiase en su temple. Lejos de restarle importancia al asunto, envió a su ayudante, Aitor Karanka, a pedir una sanción para el Sevilla. Aprovechando la ocasión, a Karanka le preguntaron por el veto a Valdano, al que su jefe no quiere ver por Valdebebas. El ayudante de Mourinho se encorvó, abrumado por la cantidad de litigios que le pidieron valorar, y se limitó a balbucear: "Si alguien no puede vetar a Valdano soy yo, pero no sé lo que han hecho el míster o el club".

Las palabras de Mourinho el domingo pasado despreciando a Valdano como interlocutor pusieron en el centro de la escena a dos personas que prefieren no figurar. "Yo solo despacho con Florentino Pérez y con José Ángel Sánchez [director general de márketing del Madrid y amigo del representante de Mourinho, Jorge Mendes]", dijo. A partir de ahora no habrá intermediarios en el pulso entre Mourinho y el club.

A Mourinho le molestaba la presencia en el avión de los jugadores de alguien que despacha con el presidente. Alguien que se sienta en las butacas más nobles, por delante de él, desafiando su autoridad. Le desagrada que exista una persona que hable con el patrón regularmente y que esa persona no sea él mismo. Alguien como Valdano, por ejemplo, cuyo cargo le sitúa en una posición más elevada que la suya en el organigrama.

Desde ayer, Mourinho tiene su nueve y Valdano no es una interferencia. El cisma, sin embargo, amenaza con desestabilizar al Madrid en una semana clave para el desenlace deportivo de la temporada. Ante una visita a Sevilla y otra a Pamplona. Con temporal de nieve previsto en Navarra.

José Mourinho, junto a Jorge Valdano el día de su presentación como técnico del Real Madrid.
José Mourinho, junto a Jorge Valdano el día de su presentación como técnico del Real Madrid.LUIS SEVILLANO

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Sobre la firma

Diego Torres
Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.
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