Columna
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Descatalogada

Comienzo mi artículo con una rectificación. Hace unos meses escribí una columna arremetiendo contra las terrazas de los bares. Las descalificaba porque me parecía ridículo que los clientes tuvieran ganas de tomar un café o comer en una acera estrecha junto a un carril-bus. Las cosas han cambiado, claro, y como fumador no sólo me he hecho usuario de esas terrazas sino de su peor versión, "la terraza de invierno". Pero vamos, que tampoco esta vez pienso hablar de la ley antitabaco, que, como dice un amigo, es el nuevo "hablar del tiempo" de la gente en los ascensores.

Quiero hablar del segundo tema más manido de la temporada, que es la piratería de películas y música en Internet. Hasta hace unos días siempre había vivido el tema desde el punto de vista del creador que ve cómo su trabajo se cuelga en Internet. No digo para bajarse gratis en Internet porque eso es falso. Si alguien se baja una peli pagando un dineral de banda ancha (un 21,2% más caro que la media europea, sólo somos país líder en eso, parece ser) pensar que lo hace por la patilla es ingenuo. Digo todo esto porque en el debate entre autores e internautas siempre falta un tercer eje que es el fundamental, el único que saca tajada en este negocio. Las teleoperadoras se forran y miran hacia otro lado, como si el tema no fuera con ellas.

Pero, como decía, hace unos días sufrí el tema de la piratería como usuario, como comprador de películas. Me voy a comprar dvd's y como no encuentro lo que busco me acerco al mostrador de información para preguntar. Le pregunto a la chica del ordenador si tienen la peli Munich, de Spielberg. Descatalogada, me dice. ¿Y Europa, de Lars Von Trier? También, fuera del catálogo. Bueno, me digo para mis adentros, son pelis que ya tienen unos años y que van sacándolas de vez en cuando, a lo mejor esperan a hacer una edición en Blu-Ray... Pregunto por un pack de pelis muy reciente, la trilogía de Bourne, la de Matt Damon. La respuesta es la misma que para las otras peticiones: descatalogada. "Es que Universal, la distribuidora, ya no lanza dvd's en España", me responde la informadísima informadora.

¿Por qué todas las pelis que pedí estaban descatalogadas? ¿Por qué una multinacional deja de hacer negocio en un país determinado? ¿Por qué es prácticamente imposible que algunos de esos dvd's no vuelvan a salir nunca más al mercado? Piratería, claro. No hay oferta porque no hay demanda. Bueno, demanda sí hay, hay más que nunca en la historia, pero no está satisfecha por la oferta comercial legal. Los que defienden las descargas hablan de democratización, de libertad, de absoluta disponibilidad. Reclaman un derecho y a mí me imponen una obligación: ¿para tener esas películas tengo que bajármelas? No, gracias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de enero de 2011.