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Todos contra Cavaco Silva

Los cinco rivales del presidente son de izquierdas y están enfrentados

Todos detestan a Aníbal Cavaco Silva y todos aspiran a desbancarle de su sillón. Los otros cinco candidatos a presidente de Portugal se sitúan en la órbita de la izquierda política, lejos del conservadurismo del candidato a la reelección en los comicios del domingo, aunque han sido incapaces de pactar para conseguir su objetivo. Les une el anticavaquismo pero el afán de protagonismo, las rencillas o el dogmatismo les ha colocado en candidaturas separadas que les aleja de la victoria. Juntos tendrían serias posibilidades de ganar el domingo o, como mínimo, de forzar una segunda vuelta. Cada uno por su cuenta, y con una abstención que se prevé elevada, tienen escasas posibilidades de impedir un segundo mandato de Cavaco Silva, de 71 años.

El dirigente conservador dobla en intención de votos al segundo

El socialista Alegre es el único que puede forzar una segunda vuelta

La última encuesta difundida anoche por la cadena TVI prevé el triunfo del presidente en funciones con el 54,6% de los votos, lo que confirmaría la reelección sin necesidad de una segunda vuelta. El candidato socialista, Manuel Alegre, 74 años, obtendría el 22,8%, el independiente Fernando Nobre, el 9,1%, y el comunista Francisco Lopes, el 8,2%. A dos días de la jornada electoral el mayor interrogante es cuántos de los indecisos ante unas comicios que despiertan escaso interés irán a las urnas.

Contra la abstención luchan los cinco rivales de Cavaco, el candidato con un electorado más consolidado, entre otras razones porque la tradición en Portugal indica que desde la recuperación de la democracia, tras la revolución de abril de 1974, todos los presidentes han sido reelegidos para un segundo mandato. Alegre, el único que podría amargarle la fiesta al favorito, ha ido de menos a más. Aunque oficialmente es el candidato del Partido Socialista (PS) y del Bloco de Esquerda, dos partidos que se llevan como el gato y el perro, Alegre no gusta a todos los socialistas. Más de un diputado confiesa abiertamente que no tiene la más mínima intención de votar por él. La entrada en campaña del primer ministro, José Sócrates, ha sido la mejor noticia para el candidato, aunque está por ver qué efectos tiene la combatividad del jefe de Gobierno y líder del partido.

El tercer lugar en estas elecciones está en disputa. Por una parte, Fernando Nobre, de 59 años, cirujano, presidente y fundador de la ONG Asistencia Médica Internacional (AMI). La carrera de Nobre está ligada a los asuntos humanitarios. En las elecciones presidenciales de 2006 apoyó a Mario Soares, candidato del PS y enfrentado a Manuel Alegre. El fundador de AMI ha reiterado durante toda la campaña que es el único que puede derrotar a Cavaco en una eventual segunda vuelta. Es un candidato independiente, sin aparato y pocos recursos.

Francisco Lopes, candidato del rocoso Partido Comunista Portugués (PCP), tiene menos carisma que el cirujano internacionalista, pero cuenta con la disciplinada militancia del PC más fuerte de Europa occidental. Este electricista de 55 años, miembro de la ejecutiva del partido y diputado, bastante más joven que el veterano líder, Jerónimo de Sousa, está llamado a tomar las riendas de la organización en un futuro no lejano. La campaña electoral es su examen y, de momento, hay indicios de que obtiene buena nota.

José Manuel Coelho, de 58 años, es el provocador de la campaña. Diputado en el Parlamento de Madeira, consiguió 9.000 firmas para inscribir ante el Tribunal Constitucional su candidatura. Coelho, que se define comunista, es enemigo de Alberto João Jardim, presidente de Madeira desde hace 33 años, a quien califica de "tirano". "Decidí presentar mi candidatura para llamar la atención sobre la existencia de un enclave antidemocrático, donde los claveles de abril nunca florecieron. Los madeirenses viven como en el tiempo del salazarismo", explica Coelho. Durante la campaña ha comparecido sobre un coche fúnebre, ha convocado a la prensa frente a la casa de vacaciones de Cavaco para acusarlo de corrupto, y ha propuesto en tono de guasa "un gobierno de salvación nacional", integrado por los peores nombres de la política portuguesa. "Por hombres", dice, "que solo han demostrado cualidades para hacer dinero".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de enero de 2011