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CARTAS AL DIRECTOR

Empieza una nueva era en Túnez

Hoy es un gran día, cumplo 23 años. Y no, no es solo por eso. Es un gran día porque es el primero de una "nueva era". Lo que nosotros hemos conseguido estas últimas semanas es histórico. Hace apenas un mes, ninguno de nosotros se atrevía a imaginar lo que hoy estamos viviendo. A todos aquellos que han contribuido de cerca o desde lejos: gracias. A todos aquellos que han muerto por defender nuestra causa -en particular, a Mohamed Bouazizi-, mi más profundo respeto y la promesa de no olvidarles jamás.

La prioridad hoy es volver a una situación estable y proteger a nuestro país de los residuos envenenados. Residuos hay muchos. No tenemos que olvidar que hemos vivido en un sistema podrido durante más de 20 años y esto no se puede borrar con un golpe de varita mágica.

Nosotros somos una generación que creíamos "políticamente castrada", egoísta e incluso blanda, pero hemos probado a los demás y sobre todo a nosotros mismos que no es así. Hoy nos encontramos en una fase transitoria de paso obligado, que suscita la duda entre muchos de nosotros. Aunque nos hace falta tiempo para digerir esta victoria, para tranquilizarnos, para reflexionar y recuperar los años de cultura política que hemos perdido.

Demos a los políticos honestos que nos quedan la oportunidad de probarnos su buena voluntad. El objetivo es prepararse de cara a las próximas elecciones, unas elecciones que ojalá sean realmente democráticas. No nos precipitemos. Nos queda mucho por hacer. Reconstruyamos. Permanezcamos unidos porque eso es lo que nos ha permitido llegar hasta aquí. Por un Túnez libre. Un Túnez plural y democrático. Un Túnez laico. Un Túnez mejor que sea para todos y cada uno de nosotros.- Marwen Belkaid. Túnez.

La revuelta de Túnez tiene un origen en la falta de libertad que vive este país desde hace 23 años, sometido por un régimen que ha violado de forma permanente los derechos humanos y las libertades fundamentales sin que la Unión Europea exija responsabilidad por esta situación.

El pueblo de Túnez se ha levantado contra el totalitarismo, sin ninguna ayuda desde el exterior, y ha cambiado la situación política para recuperar el control de las instituciones y servir de esta forma como lección a todos los pueblos del Magreb árabe que luchan diariamente contra la corrupción y la dictadura.

La ONU y Europa deben sacar sus conclusiones y apostar por la democracia y los derechos humanos, obligando a Marruecos a respetarlos en el Sáhara Occidental y no actuar desde la indiferencia y la complicidad esperando un nuevo estallido en el norte de África, como sucedió en el campamento saharaui de Agdaym Izik el pasado mes de noviembre.

Las dictaduras que sirven de contención contra el radicalismo y el terrorismo no deben tener las manos sueltas para reprimir y sofocar cualquier levantamiento a la fuerza de la población cuando esta pide libertades y derechos; apoyar la instauración de la democracia es apoyar la tolerancia, la paz y el civismo que tanto sacrificio nos ha costado en muchas partes del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de enero de 2011