Reportaje:

Rastreador de nuevos sabores

Un ingeniero del grupo Mondragón investiga la alimentación en EE UU y Japón

Mojitos y chocolates probióticos, aperitivos a base de jengibre, algas, palitos de queso y bacalao o calamar ahumado, patatas con té verde,... Son algunos de los productos que el ingeniero industrial Asier López descubrió tras un viaje de dos meses por Japón y EE UU. No era un periplo de placer, sino de trabajo. Y es que el centro tecnológico Azti-Tecnalia y el de investigación Mondragón Innovation & Knowledge (MIK), integrado en el grupo Mondragón, impulsaron un proyecto, denominado Food Trend Trotters, para analizar en profundidad y divulgar por Internet las tendencias alimentarias de ambos países.

"Japón es muy innovador y dinámico y EE UU, pese a no ser considerado un ejemplo culinario, es el más globalizado y hay mucho consumo", explica Sonia Riesco, especialista en alimentación y una de las investigadoras que han encabezado el proyecto. Food Trend Trotters buscaba los productos, ingredientes y envases más innovadores, además de revisar los hábitos de consumo de cada país y las tendencias futuras. Igualmente, se centraba en los nuevos puntos de venta, la aplicación de tecnologías avanzadas en la alimentación y los productos con funciones como control de peso o para estar más despierto.

Azti-Tecnalia y el centro MIK de investigación están tras el proyecto

López, bilbaíno de 33 años, se movió por Japón de sillón en sillón. Tras registrarse en una red social de viajeros, se alojó en casas particulares y se quedaba a dormir en los sofás. Hizo un gran trabajo previo para labrarse contactos y una vez allí se abrió a la comunidad japonesa para realizar adecuadamente su tarea. "Iba al supermercado con ellos, trabajé con ellos, cociné con ellos; solo así consigues algo", apunta. Este cazador de tendencias alimentarias se manejó hablando inglés, pese a que en Japón "ocurre como en España; apenas el 5% habla bien el idioma". Realizó su investigación en Tokio, Kioto y Osaka, entre otras ciudades.

Este especialista trabajó a fondo con el surimi, la pasta de pescado cuyas posibilidades interesan especialmente a Azti-Tecnalia y a MIK. Encontró muchas variedades: con sésamo y jengibre, queso y hasta en croquetas. "Hay sabores que aquí no funcionarían, como los snacks de algas", señala. Lo último en Japón son los establecimientos con multitud de platos semipreparados que están listos en cinco minutos. "Hay muchos solteros y platos adaptados para ellos, porque casi ninguno cocina", apunta el ingeniero.

Otra cosa le llamó poderosamente la atención. "Todos los productos abrefáciles abrían fácilmente de verdad". Y es que en cuanto al esmero en los envases, el país asiático resulta del todo imbatible.

También le sorprendió que hubiera máquinas expendedoras con productos al mismo precio que los supermercados "cada tres casas". Solo hubo un producto al que no pudo pillarle el punto: el natto, un derivado de la soja. "Son como alubias fermentadas y las toman de desayuno. Tiene un sabor muy fuerte", explica López con gesto de desagrado.

En EE UU visitó, entre otras ciudades, Nueva York, San Francisco, Chicago, Portland y Seattle, además del Gran Cañón del Colorado. "Aunque exista la imagen típica de la comida basura, y yo también me comí alguna hamburguesa, allí hay una moda muy fuerte con los alimentos orgánicos. De hecho, hay comida orgánica incluso para gatos", ilustra el ingeniero, quien contó toda su peripecia en un blog (www.foodtrendtrotters.com).

López recopiló dos cajas con más de un centenar de productos y realizó catas, atendiendo a la textura, sabor y aspecto de los alimentos, de los perecederos para realizar informes que más tarde aportar a la investigación. Los puntos de venta especializados también llamaron la atención de este ingeniero del grupo Mondragón: "Los hay para distintas nacionalidades y también para estudiantes".

"El viaje ha sido muy interesante. Nunca había estado en ninguno de los dos países, pero exige mucha disciplina porque todos los días hay que procesar la información y dos meses haciendo lo mismo, siete días a la semana, cansan", resume Asier López.

El proyecto continuará. Todavía faltan por procesar los datos y complementarlos con fuentes tradicionales hasta el próximo mes de junio. A Azti-Tecnalia y a MIK ya les han salido muchos candidatos a emprender otro viaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de enero de 2011.

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