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AENA y los controladores buscan árbitro

El sindicato teme un laudo obligatorio si el miércoles no pactan un mediador

AENA y los controladores aéreos vuelven a verse las caras en plena recta final del estado de alarma en el que se encuentra España por decreto desde el pasado 4 de diciembre. Tras un año de conflictos y la huelga ilegal del pasado diciembre, si en algo están de acuerdo las partes es en lo difícil que tienen llegar a cualquier acuerdo. Por eso, el ente público que gestiona los aeropuertos y el sindicato del gremio, el USCA, han decidido someter a un árbitro externo la resolución de los grandes escollos en la negociación del convenio colectivo.

Los controladores deberán decidir hoy en varias asambleas si aceptan el acuerdo para someterse a un arbitraje, y, si dan luz verde, el USCA y AENA se reunirán para proponer sus candidatos, que podrían ser uno o un grupo impar, tres probablemente. "Es posible un árbitro solo o un arbitraje colegiado, que se encargará de todo aquello que quede pendiente de acordar con el sindicato el 31 de enero", explican fuentes del Ministerio de Fomento.

Si el 12 de enero no se ponen de acuerdo, las negociaciones se romperán. Y, en ese caso, es posible que sea la Administración la que designe al árbitro. Es lo que teme el USCA. Al estar bajo el estado de alarma, el portavoz del sindicato, César Cabo, avisa de que la empresa puede imponer un laudo arbitral y asegura que "hay rumores de que tienen uno en el cajón desde hace meses", aunque fuentes de Fomento indican que todavía es pronto para plantear esa posibilidad y se remiten al primer paso de este proceso: que los controladores acepten hoy el arbitraje en sí.

El sábado 15 acaba la vigencia del estado de alarma; entonces los controladores dejarán de depender del Estado Mayor del Ejército del Aire. El Gobierno optó por decretar esta medida inédita en democracia el pasado 4 de diciembre como reacción al plante de los controladores, que obligó a cerrar el espacio aéreo durante un día entero en pleno arranque del puente de la Constitución.

Lo enquistado del conflicto ha obligado a buscar un procedimiento que permita desencallar los diferentes elementos del convenio por separado; es decir, se negociarán y se cerrarán punto por punto, sin aspirar a un acuerdo global sobre las condiciones de estos 2.300 profesionales.

Jornada y salario son los grandes escollos. AENA propone mantener las 1.670 horas de actividad aeronáutica y la posibilidad de establecer cuatro niveles (entre 1.200 y 1.500 horas) según las dependencias, pero pide a cambio que, cuando haga falta trabajar más, se paguen las horas como ordinarias. El USCA, por su parte, quiere rebajar la actividad dentro de dos años a 1.440 horas, una cifra que, asegura, es superior a la media europea.

Una semana crucial

- 10 de enero. Los controladores votan si aceptan someterse a un arbitraje. Acto seguido, su sindicato y el Gobierno se reunirán y propondrán un candidato o candidatos.

- 12 de enero. Fomento y los controladores deben consensuar el nombre del árbitro (o grupo impar de árbitros) que resolverá sus discrepancias. Después retomarán la discusión sobre su convenio colectivo.

- 15 de enero. Acaba la vigencia del estado de alarma y los controladores dejan de depender del Ejército del Aire.

- 31 de enero. Fin de la negociación. Todos aquellos puntos sobre los que no haya acuerdo serán dirimidos por el árbitro. Se conocerá su resolución el 28 de febrero, según el USCA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de enero de 2011

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