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Reportaje:

Un karaoke muy exclusivo

Un asesinato cerca de un local de Parla alerta a la policía

-La entrada son 1.000 euros.

-¿Aceptan tarjeta?

-Necesita una reserva, señor. Imposible que entre.

Las fastuosas puertas con decoración de bambú se cierran a continuación. Una alfombra roja hasta el acceso principal del Cielo y el Mundo, un karaoke oriental en Parla, dispara la imaginación del visitante, pero al llegar le cortan el paso: "Solo socios". A un grupo de hombres chinos les abren la puerta. Se deja ver fugazmente un gran salón con habitaciones individuales a los lados y con pantallas de plasma. "Adiós", dice un portero mientras señala la salida.

El misterio del interior del karaoke, en cuyas proximidades apareció mortalmente herido un ciudadano chino el viernes, ha llegado a Internet. En un foro de Parla se escribe: "El cielo y el mundo es lo que promete el chino"."A mediodía no hay nadie, o más bien está cerrado, pero a eso de las 0.30 se pone a tope", cuenta un usuario. "Yo estuve solamente en la entrada y he podido dar un vistazo rápido, pues las puertas estaban abiertas. Tenía pinta de casino", interviene otro. "Tiene pinta de peligrosillo diría yo". Un tercero: "Hay que ir de traje de chaqueta o bastante bien arreglado... Yo estuve de despedida de soltero y mamma mia (...). El precio es de 80 pavos. Merece la pena, y mucho".

La apertura del karaoke en abril del año pasado pasó inadvertida. Era un lugar hermético y desconocido incluso para sus vecinos. "Van a lo suyo, no hacen ruido ni comentan nada. Para nosotros es como si no existieran", comentaban en la gasolinera aledaña. En un hotel de al lado se hospeda habitualmente la clientela del bar, que pasa el fin de semana entero entrando y saliendo del local. A las afueras de Parla, en la carretera que conecta con Pinto, la clientela china, compuesta por los empresarios del polígono de Cobo Calleja, montaban sus fiestas lejos de las miradas de los centros de las ciudades. Coches de gran cilindrada se ven habitualmente en el aparcamiento.

La calma, sin embargo, se resquebrajó en verano. Durante una pelea que se originó en el interior del local resultaron heridos cuatro hombres. Los motivos de la disputa entre los chinos no salieron a la luz. Pasaron meses (diciembre) hasta que la policía intervino. Los agentes de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación desmantelaron el local donde, según sus sospechas, se ocultaba un continuo movimiento de drogas y timbas clandestinas. Hubo 28 detenidos, acusados de prostitución, tráfico de drogas y juego ilegal. Los investigadores desvelaron preguntas que muchos se hacían: se alquilaban reservados por una noche a 800 euros, se ofrecían prostitutas chinas a altos precios y se jugaba al póquer y al mahjong (especie de ajedrez chino). Los dueños del local, según la policía, habían alquilado el inmueble y desconocían lo que ocurría dentro.

Apenas ha pasado un mes desde aquello y la policía está de nuevo investigando el lugar. La madrugada del viernes, un joven chino de 20 años murió apuñalado por la espalda en sus inmediaciones. Los investigadores creen que su muerte se puede deber a un ajuste de cuentas y detuvieron a tres personas.

El hermetismo continúa a las puertas del karaoke. Las puertas estaban ayer por la tarde cerradas. Nadie respondía al timbre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de enero de 2011