ANÁLISISColumna
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Por qué Euskadi necesita a EiTB

Hace unos días, Emilio Guevara se cuestionaba el sentido y la dimensión de un servicio público de televisión en Euskadi. Coincido con algunas de sus valoraciones en relación con el pasado y admito la necesidad de debatir con serenidad sobre el futuro. Pero, para ser honesto, no puedo menos que discrepar con el fondo de su tesis y defender en voz alta que EiTB como servicio público sigue siendo una necesidad.

Euskadi no se puede permitir el lujo de prescindir de su televisión pública ni en euskera ni en castellano. La crisis obliga a hacer un esfuerzo de austeridad y de ahorro, que estamos haciendo. Esta coyuntura obliga a todos, pero obliga también a establecer con acierto las prioridades de este país. Y EiTB es una de ellas.

EiTB, básico para asentar en Euskadi un relato de pluralidad democrática

¿Por qué? Estoy convencido de que EiTB ofrece un servicio público a la comunidad que es determinante para asentar en Euskadi un relato de pluralidad democrática tras años de una endogamia cerrada y patrimonialista. Vivimos en una sociedad diversa, con dos lenguas oficiales, con sentimientos de pertenencia que se entremezclan con naturalidad. Ése es el proyecto que merece la pena y hacia el que estamos dando pasos.

Lo que hace falta para afianzar EiTB como un verdadero servicio público es aprender a edificar espacios comunes, lo mismo que este país. Para conseguirlo, el mejor servicio que puede prestar EiTB es ayudar a la construcción de la convivencia desde la proximidad y el conocimiento de nuestra realidad. Un servicio público más necesario que nunca. La tristeza que ha causado la desaparición del canal CNN Plus nos enseña también algunas lecciones que no podemos pasar por alto.

Guevara aboga por la supresión de uno de los dos canales generalistas de EiTB. Pienso que sería un gran error, que los vascos que hablan castellano también tienen derecho al servicio público de televisión. La promoción del euskera en años bien difíciles fue una seña de identidad fundacional de EiTB. Y la reivindicamos. Los excelentes datos de la radio pública en euskera son un acicate en esa dirección. Eso también es servicio público. La difusión de la cultura vasca no puede limitarse sólo a los canales en euskera.

El servicio público no puede circunscribirse a contenidos puramente culturales y formativos, si al menos quiere tener influencia social. Debe incluir también formatos de entretenimiento y ocio. Hay toda una labor por hacer para construir un entretenimiento digno que hoy, por desgracia, escasea.

Euskadi, además, es una sociedad en la que perviven fracturas tras décadas de terrorismo y los medios de comunicación públicos tienen una responsabilidad clave para suturar esas heridas. ¿Cómo? Pues desde el servicio público que supone trabajar por una conciencia cívica frente al miedo. ¿Para qué? Para hacer posible entre las nuevas generaciones el lema de la campaña que impulsamos con el Gobierno vasco: "Vivir es convivir".

Hacer frente a un panorama en el que hemos pasado de 8 a 50 canales exige una innovación permanente que en EiTB abordamos desde la presencia en Internet, las redes sociales y la alta definición. Algunos resultados empiezan a producirse como el espectacular auge de la plataforma de Internet de EiTB: sólo en el año 2010 se han incorporado 200.000 nuevos usuarios, que hacen un total de 750.000 ciudadanos distintos que acuden todos los meses a informarse. La próxima puesta en marcha de una televisión a la carta y el diseño de una nueva página web forman parte de esta estrategia.

Todo este esfuerzo se produce en un contexto de lógico reajuste del gasto público. Es cierto que los 51 euros/año que pagamos los ciudadanos vascos -incorporando en el análisis de 2009 la variable de la renta per cápita- por la existencia de EiTB suponen un coste. Un coste que hay que encuadrar, también, en la existencia de una comunidad bilingüe. Un coste similar, e incluso algo inferior, al que se registra en otras televisiones públicas españolas (la gallega, por ejemplo) o en otras europeas. Y es un coste que revierte también en la comunidad mediante la creación de empleo y la dinamización de la industria audiovisual.

La columna vertebral esencial de EiTB como servicio público es ofrecer una programación de calidad y diversificada a todos los públicos que responda a nuestra Ley de Creación, a los fines del Contrato-Programa y a los valores democráticos. Del cumplimiento de estos desafíos cabe esperar un futuro mejor a pesar de las presiones neoliberales, políticas y empresariales, para convertir el modelo público en un sistema minoritario, sin relevancia social.

Por eso EiTB tiene pleno sentido como servicio público y, por encima de todas las zancadillas mezquinas, su dirección asume una gran responsabilidad: impulsar una radiotelevisión pública de todos, hecha para garantizar el derecho a una información independiente y veraz. Y con un propósito: el modelo público debe contribuir a hacer posible una ciudadanía vasca más cohesionada y más libre.

Alberto Surio es director general de EiTB.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de enero de 2011.