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ACS supera el 20% de Iberdrola tras invertir unos 2.600 millones en 2010

La constructora tiene más acciones que el consejo y el núcleo estable juntos

Florentino Pérez ha cumplido su promesa. El presidente de ACS aseguró que se haría con el 20% del capital de Iberdrola y así ha sido. La constructora ha superado por un pequeño margen ese listón con las compras en Bolsa efectuadas a lo largo de esta semana, según fuentes del mercado de toda solvencia. En todo 2010, ACS ha invertido en torno a 2.600 millones en acciones de la eléctrica.

Durante el año que comienza, ACS intentará hacer valer esa participación para entrar en el consejo de administración de la eléctrica. La compañía que preside Ignacio Sánchez Galán ha vetado hasta ahora esa entrada, pese a que ACS es el principal accionista de la eléctrica.

Con las compras de este año, la participación de ACS es superior a la suma de las acciones de todos los consejeros (0,3%) más la de todos los accionistas representados en el consejo (BBK, con un 6,8%; Bancaja, con un 5,7%, y Unicaja, con un 1,5%) más la de todos los demás miembros del núcleo estable de accionistas juntos (Caja Murcia, Sánchez-Ramade, Sodena, Caja Duero, CCM, Caja Burgos, Caja España, Caja Segovia, Caja Vital, Caja de Ávila y Caja Extremadura, a los que la eléctrica calificaba como "accionistas con vocación de permanencia" y que sumaban un 4,2% según los últimos datos comunicados por la eléctrica a la CNMV). Ni sumando el 1% en manos de Juan Luis Arregui, que dejó el consejo el año pasado, llegarían entre todos al 20,2% de ACS

ACS intentará hacer valer su participación para entrar en el consejo

La constructora contabilizará Iberdrola como inversión estratégica

La toma del 20% ha permitido a ACS ir rebajando considerablemente el coste medio de adquisición de su participación en Iberdrola, dada la fuerte caída en Bolsa de la cotización de la eléctrica en los últimos tres años. Esa caída significativa y prolongada amenazaba a ACS con tener que contabilizar como pérdidas en su cuenta de resultados las minusvalías latentes. Sin embargo, al haber rebajado el coste medio y haber superado el 20%, podrá contabilizar esa participación como una inversión estratégica permanente sin impacto en la cuenta de resultados.

ACS está obligado a comunicar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la superación del listón del 20%, algo que previsiblemente hará en los próximos días, dentro del plazo que la ley da para ello. Iberdrola ha cerrado el ejercicio con un valor en Bolsa de 31.630,8 millones de euros. La participación de la constructora en la eléctrica está valorada, a precios de mercado en casi 6.400 millones de euros.

La empresa que preside Florentino Pérez comunicó hace unas semanas a la CNMV que el pasado 2 de diciembre había superado el umbral del 15% y que controlaba una participación del 15,949%, incluido un 5,1% a través de un contrato de derivados (equity swap) con Natixis. Desde entonces, en menos de un mes, ha comprado algo más de un 4%, invirtiendo unos 1.300 millones de euros, según estimaciones realizadas con los precios de mercado. En el conjunto de 2010, las compras han sumado unos 2.600 millones

El 20% es también el umbral a partir del cual, según las normas internacionales de contabilidad, se presume que un accionista tiene una "influencia significativa" sobre la empresa. La influencia significativa permite contabilizar la inversión por el método de la participación, con el que la empresa puede consolidar a su participada apuntándose la parte de los beneficios equivalente a su porcentaje del capital.

Ese no es, sin embargo, el objetivo inmediato de ACS. Aunque el grupo constructor no ha tomado una decisión al respecto, el beneficio extra que afloraría por esa vía se vería contrapesado por la necesidad de ajustar la valoración de su participación.

Además, las normas contables establecen que con un 20% se presume la influencia significativa "salvo que pueda demostrarse claramente que tal influencia no existe".

En principio, puede alegarse que, pese a ser con gran diferencia el primer accionista de Iberdrola, ACS no ejerce una influencia significativa en la eléctrica dado que no está en el consejo, no participa en la fijación de su política de dividendos o en la estrategia de la empresa ni se dan otros factores citados por las normas contables para demostrar esa influencia. Al tratarse de un asunto discutible y al no necesitar la constructora apuntarse esos resultados, lo previsible es, por tanto, que ACS no opte por este método de consolidación.

A mediados de este año entrará en vigor la norma que prohíbe las limitaciones a los derechos de voto de los accionistas (al 10% en el caso de Iberdrola). ACS podrá así hacer valer su 20% en la junta de accionistas. El grupo constructor, además, ha puesto en venta su negocio de renovables, con lo que previsiblemente desaparecerá la principal incompatibilidad que la eléctrica alegó para vetar a ACS en su consejo.

El enfrentamiento entre la dirección de Iberdrola y ACS ha sido la tónica general. En la última junta de la eléctrica se nombró consejero a un representante de ACS, pero la misma junta le destituyó unos minutos después. La empresa presidida por Florentino Pérez impugnó la junta de la eléctrica y, a su vez, Iberdrola impugnó la de la constructora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de enero de 2011