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Reportaje:

Cuando la luz entra en las esculturas de Chillida

Una muestra reúne una rara selección de piezas realizadas en alabastro por el artista vasco

A principios de los años sesenta, Eduardo Chillida, un artista que hizo del trabajo con hierro su seña de identidad, se dejó seducir por el alabastro, un mineral soluble en agua que, como el talco, se puede rayar con una uña. Tras un viaje a Grecia en 1964 decidió que era el material perfecto para "hacer una obra en la cual la luz pudiera entrar dentro", como explicó posteriormente. De esa necesidad de introducir la luz dentro de la materia nacieron unas 80 esculturas.

Una selección de estas piezas -hoy propiedad de coleccionistas y del Museo Chillida Leku- puede verse en la galería madrileña Cayón. "El alabastro se tenía por un material menor y Chillida dio la vuelta a esa consideración", señala Adolfo Cayón. El montaje de las esculturas se basa en la colocación de la iluminación en su base para dar énfasis a la intención de que la luz se proyecte desde su interior. Una luz "blanca", la del Mediterráneo, que el artista quiso atrapar en sus alabastros, frente a lo que él llamaba "luz negra" del Cantábrico. Chillida trabajó el material traslúcido de varias formas. A veces, como una plancha de grabado en piezas que se ven frontalmente. Otras son esculturas que se apoyan en el suelo para ser contempladas desde arriba. Un tercer grupo son objetos más o menos cúbicos y horadados que remiten al juego entre el espacio interior y exterior presente en muchas de las esculturas de Chillida. "Respeto enormemente el material e intento poner en relación con mi trabajo los problemas del material. No los elijo por problemas estéticos. Normalmente, depende mi elección del preconcepto, de la idea", escribió el artista. "Intento preguntar por algo y solucionarlo con un material determinado, y así tengo la posibilidad de desarrollar una idea. Por eso son mis trabajos en hierro o en acero, en alabastro otros. Los problemas semejantes. Los trabajos en hierro hay que comprenderlos como localización en el espacio. En mármol, alabastro o piedra es otra cosa, pues la piedra es el universo del que parto. Trabajo su interior y creo en ella un espacio en relación al universo".

El material permitía al creador trabajar en "su interior"

en ese material. Galería Cayón. Orfila, 10.

Alabastros. Esculturas realizadas por Eduardo Chillida

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de diciembre de 2010