Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Primeros pasos en filosofía

A partir de 11 años. ¿Y por qué? ¿Y por qué? ¿Y por qué? De los tres a los cinco años no hay ningún niño que no bombardee a sus mayores con machaconas preguntas sobre el origen de todas las cosas, algunas de difícil argumentación. Las dudas, claro, persisten en el tiempo. Para chicos algo más talluditos -en la titubeante franja entre los 11 y los 16 años, en plena formación de su personalidad- está planteado el singular libro Ahora que lo pienso, traducción al español del francés Pense pas bête.

La intención de sus autores, cuatro periodistas asesorados por el filósofo Oscar Benifier, es invitar a sus lectores -y de paso a sus padres- a que creen su propio pensamiento. Y para ello ponen ante sus ojos 30 cuestiones: ¿para qué sirve trabajar?, ¿se puede decir todo?, ¿qué es la muerte?, ¿cuándo se está enamorado? Lo que importa es la reflexión, encontrar la respuesta es circunstancial.

Ahora que lo pienso

Gwénaëlle Boulet, Anne-Sophie Chilard,

Marion Joseph y Lucie Tourette

Asesoramiento de Oscar Benifier

Ilustraciones de Pascal Lemaître

Traducción de Teresa Marcos

SM. Madrid, 2010

138 páginas. 17,50 euros

Treinta preguntas metafísicas encaradas con humor, breves párrafos, fotos, infinidad de ilustraciones e incluso una encuesta: para ti "tener éxito en la vida" es

... Detrás de Ahora que lo pienso hay una larga labor previa. Benifier discutió en clase con un grupo de niños sobre distintos conceptos incluidos en el volumen. "Apoyar las ideas con argumentos, aceptar los límites de todo lo que se acaba de enunciar, cambiar el punto de vista... Todo eso requiere un gran esfuerzo cuya recompensa es grande, y no es otra que la libertad", cuenta sobre el proceso en sus primeras páginas del libro.

Una estupenda manera, exigente y lúdica, de aprender a ser generoso ("tener más ¿nos hace realmente felices?"), tolerante ("unos creen en Dios y otros no"), valiente ("si no tienes miedo, no puedes tener valor"), abierto ("para gustos los colores"), crítico ("¿qué es bonito") e incluso vagos ("todos deberíamos tener derecho a la pereza").

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de diciembre de 2010