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Editorial:

La amenaza del crudo

La subida del petróleo, favorecida por la entrada de capital especulativo, amenaza la recuperación

Por mala que sea una situación, siempre es susceptible de empeorar. La precaria recuperación de algunos países industrializados, azotada periódicamente por crisis de solvencia financiera, se enfrenta ahora al riesgo de una subida sostenida del precio del petróleo, situado ya en 90 dólares por barril la semana pasada. Es decir, se ha duplicado en el plazo de un año y medio, y tiende a seguir subiendo. El cartel de la OPEP tiene como objetivo indisimulado situar el precio entre 90 y 100 dólares por barril. algo que puede conseguir con relativa facilidad. Basta con que la demanda en los próximos meses crezca a un ritmo superior a los 1,4 millones de barriles diarios para que el precio aumente significativamente. Como ahora la demanda está aumentando por encima de ese umbral, lo más probable es que en los primeros meses de 2011 se confirme una subida del precio que pondrá en apuros las tímidas recuperaciones de los países ricos.

El aumento del precio del crudo se explica por el paulatino crecimiento de la demanda, el control de la oferta y como un efecto secundario de la crisis financiera. Cuando el dinero se retira de los activos tradicionales, el exceso de liquidez se dirige hacia las materias primas; y la más relevante es el petróleo. El cálculo que hay que considerar, grosso modo, es que un crecimiento de 10 dólares en el precio medio del barril equivale a recortar la tasa de crecimiento mundial entre 1,5 y 2 décimas.

Así pues, el ya perezoso ritmo de crecimiento económico mundial, en plena convalecencia de una grave crisis financiera, tendrá que cargar con otro pesado lastre, al menos mientras la OPEP no se decida a subir la producción una vez se consigan precios igual o superiores a los 100 dólares y no cese la inyección de liquidez en el activo petróleo. El coste inmediato de la subida del crudo se traslada directamente sobre los consumidores en forma de aumentos de las gasolinas y gasóleos. Los consumidores, a quienes las empresas no se dignan explicar nada, se encuentran con un precio de la gasolina súper en torno a los 1,2 euros por litro, casi el mismo que en abril de 2008, cuando el barril costaba 140 dólares. La explicación de esta subida desproporcionada está en el aumento de la fiscalidad (IVA e impuestos especiales), el cambio dólar-euro y en el aumento de los márgenes de los vendedores. Que también se ha producido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de diciembre de 2010