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Crítica:DORMIR

La villa del alto ciprés

La reforma del parador de Villafranca del Bierzo invita a visitar la comarca leonesa

En la huerta del convento de la Anunciada, en Villafranca del Bierzo, hay un ciprés que lo ha vivido todo. "Cuatro siglos, 404 años, como lo oye. Ha estado ahí siempre", relata con voz calmada sor Nieves, de la comunidad de clarisas de este monasterio. "¿Que si se puede visitar? Abrimos una ventana y se ve perfectamente desde ahí", advierte. El ciprés más longevo de España, y quizá el más alto (casi 40 metros), es uno de los secretos de esta localidad de apenas 4.000 habitantes. La renovación del parador de Villafranca del Bierzo, que reabre el 1 de diciembre, supone la excusa perfecta para visitar este enclave al oeste de León atravesado por el Camino de Santiago y punto de partida para visitar los montañosos Ancares y Las Médulas.

Tras una inversión de seis millones de euros para aumentar el número de habitaciones (de 39 a 51) y ampliar el restaurante y los salones de eventos, el parador (avenida de Calvo Sotelo, 28; www.paradores.es; 987 54 01 75) asciende de categoría: de tres a cuatro estrellas. El edificio, de 1959, se ha revestido de granito en la fachada. Se han incorporado una terraza de verano con vistas a la Sierra de los Ancares y dos piscinas: una exterior y una interior con cubierta móvil y sauna.

Ruta del románico

A pocos minutos del parador, la iglesia románica de Santiago, del siglo XII, es conocida por su Puerta del Perdón. En ella se concede el jubileo a los peregrinos que por motivos de salud no pueden concluir la Ruta Jacobea en la tumba del apóstol Santiago. Dicen que el papa Calixto III instauró esa tradición intimidado por el escarpado puerto que debían subir los caminantes para llegar a Galicia.

Otro de los hitos del Camino es la calle del Agua (en realidad, su nombre oficial es "De Ribadeo"), arteria principal y muestrario de arquitectura con sus casonas señoriales, la mansión de los Álvarez de Toledo, el convento de San José, el palacio del obispo Torquemada o la casa natal del escritor Gil y Carrasco.

Merece una visita la colegiata, de estilo gótico tardío, con sus cúpulas negras de pizarra. También el convento barroco de San Nicolás y el castillo, del siglo XVI. Apenas a cuatro kilómetros de Villafranca del Bierzo, el pueblo de Corullón guarda varias sorpresas medievales: la iglesia de San Miguel, la de San Esteban y la de San Fiz. Otra excursión recomendable es al cercano monasterio de Carracedo, y también a Las Médulas, la gran mina de oro de la época de los romanos. Desde el mirador de Orellán se admiran estos rojizos montes de arenisca, patrimonio mundial desde 1994.

Como colofón, el típico botillo, un embutido elaborado con piezas troceadas del despiece del cerdo, aderezadas con pimentón y luego ahumadas. Para acompañar, alguno de los vinos con denominación de origen del Bierzo. Es zona de árboles frutales, manzanas reineta y cerezas deliciosas con las que se dio un atracón la actriz Shirley MacLaine, que así lo recuerda en su libro El Camino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de noviembre de 2010