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COLUMNA

La mano dura de Arenas

En tiempos de malas cosechas rondan los zorros y bajan los lobos del monte. La frase no es mía, sino de la escritora gallega Marilar Aleixandre. La ha pronunciado en una masiva manifestación que el pasado domingo tenía lugar en Santiago de Compostela. Casi 40.000 gallegos, bajo un fuerte temporal de lluvia y viento, protestaron contra la privatización que el Gobierno del PP está haciendo del servicio sanitario. "Sanidad pública o barbarie privatizadora", resumió Aleixandre el grito de los manifestantes. A cuentagotas, comenzamos a saber qué hará el PP cuando gobierne (si gobierna), en España y en Andalucía. Cristóbal Montoro, diputado por Jaén, habla de privatizaciones en sanidad, educación, dependencia y seguridad. Su jefe Mariano Rajoy declara su admiración por terminator Cameron, el primer ministro británico que pondrá de patitas en la calle a medio millón de empleados públicos. Ya vemos lo que hace Núñez Feijóo en Galicia. Y en materia de inmigración, nuestro Javier Arenas defiende el modelo Sarkozy, inspirado a su vez en el neofascista Le Pen, para quitarse de encima a los inmigrantes molestos.

Así, el alcalde de Motril y diputado del PP, Carlos Rojas, ha encontrado el firme apoyo de Arenas tras la expulsión de un grupo de gitanos rumanos que se habían instalado en el pueblo granadino. Mientras el PP afirma que se trató correctamente a los rumanos y que aceptaron voluntariamente el billete de autobús que los trasladó a su país, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía habla de "expulsión étnica disfrazada de retorno voluntario". Denuncian también que coches con altavoces pasaban ante el asentamiento amenazando con quitarles sus niños si no se marchaban. El defensor del pueblo andaluz, José Chamizo, ha abierto una investigación.

Un dato: en el asentamiento chabolista había, además de gitanos rumanos, un grupo de españoles y marroquíes. Solo se les ofreció el billete a los primeros.

Los antecedentes del PP en esta materia no dejan lugar a dudas: contra los inmigrantes, mano dura. Más aún si son gitanos y rumanos.

En la campaña electoral de 2008, Rajoy propuso ya un contrato de inmigración basado en el modelo francés. La candidata popular a la Generalitat, Alicia Sánchez-Camacho, actualiza y endurece el decálogo, mientras se pasea con diputadas de Sarkozy. Entre otras cosas, propone que los inmigrantes que se queden en paro deberán abandonar el país. Una unidad especial de policía se ocupará de ellos. Hay algo más de un millón de inmigrantes en el paro.

La campaña electoral catalana está siendo utilizada por el PP como banco de pruebas donde ensayar el endurecimiento, ahora ya sin complejos, de la política migratoria que aplicará en toda España, como afirmó Arenas hace unos días en Madrid.

Sánchez-Camacho incluso disparaba a los sin papeles. Travestida en Lara Croft (Angelina Jolie, en Tomb Raider), Alicia protagonizó un videojuego en el que les echaba bala, que dicen los mexicanos. ¿Imitaba el videojuego de la fascistoide Liga Norte en el que se disparaba contra las pateras que llegaban a Italia?

Ante el escándalo que se montó, Sánchez-Camacho culpó a los diseñadores de haber colocado inmigrantes donde ella quería mafiosos. No se lo cree ni ella. Porque, ¿es creíble que no diera el visto bueno a un vídeo protagonizado por ella misma?

Arenas sí la cree. Dice además que el videojuego es "un pequeño error". Lo importante es el fondo, asegura, "el discurso irresponsable de los progresistas, que han venido diciendo que en España caben todas las personas".

Ya se sabe que ellos piensan, Rajoy dixit, que "aquí no cabemos todos". Sobre todo en tiempos de escasez y penuria.

Por ello, tengamos en cuenta el aviso de Marilar Aleixandre: en estos tiempos de malas cosechas, bajan los zorros del monte a la caza del voto. ¡Cuídelo!

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de noviembre de 2010