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ELECCIONES CATALANAS | Faltan 4 días

La Junta Electoral impide el intento de CiU y PSC de polarizar la campaña

El debate cara a cara entre Montilla y Mas fue anulado en el último momento

Esta vez tampoco. El intento de última hora del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) y de Convergència i Unió (CiU) para que los catalanes pudieran ver un debate cara a cara entre los dos principales aspirantes a la presidencia de la Generalitat, José Montilla y Artur Mas, naufragó ayer una hora antes de la gran cita, cuando las cámaras de TV-3 estaban ya a punto para el debate. La Junta Electoral impidió su emisión después de que los partidos minoritarios, que celebraron anoche la decisión, acudieran a ella en un intento de no perder cuota de pantalla y de velar por la "pluralidad" del arco político catalán.

El de ayer habría sido el primer debate cara a cara televisado en Cataluña. En 30 años de democracia, ni Jordi Pujol ni Pasqual Maragall aceptaron el reto, y José Montilla solo lo ha pedido cuando ha visto que las encuestas eran todas negativas para sus intereses. El PSC quería tener su última oportunidad para frenar a Mas, y Convergència lo había aceptado como un mal menor pese a saber que tenía más que perder que alguna cosa que ganar.

La justificación de la junta se basa en que la petición del debate no se ha producido con los cinco días de antelación necesarios, según prevé la instrucción de la Junta Electoral Central vigente desde 1999, y no en que la celebración de un cara a cara entre las dos fuerzas políticas con mayor representación pueda ir en contra del resto de las candidaturas.

De este modo, la junta recuerda que de manera "constante" se ha exigido que la organización de los debates se haga "con criterio de previsión y antelación suficiente", como garantía de igualdad respecto a los candidatos concurrentes a las elecciones. De hecho, considera que la antelación, "lejos de ser un mero elemento formal, constituye un instrumento imprescinible" para garantizar el pluralismo político. El debate fue anunciado el pasado lunes de madrugada y el objetivo de CiU y el PSC era que TV-3 lo retransmitiera anoche.El acuerdo de la junta provincial, que anoche validó la Junta Electoral Central tras más de tres horas de deliberaciones, añadía que no solo las televisiones públicas están sujetas a esta doctrina. Así, el texto deja claro que se debe comunicar a "todas las emisoras de televisión privada, a las emisoras de radiodifusión sonora municipales y a las emisoras de televisión local", a través del Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC), que "en ningún caso" podrán grabar o emitir debates que no cumplan el requisito de comunicación previa de cinco días antes mencionado. Eso impedirá que dos cadenas que también se habían ofrecido para emitir el debate, CNN+ y 8TV, puedan hacerlo.

¿Por qué Montilla lanzó a Artur Mas el reto de celebrar un cara a cara con tan poco tiempo? ¿No sabía que se necesitaban al menos cinco días de antelación? ¿Mas tampoco lo sabía cuando aceptó? Ayer todos prefirieron no entrar en consideraciones sobre este asunto. A última hora de la noche, Montilla mostró su "decepción" por la decisión de la junta y lamentó que el debate se prohibiera por motivos "formales". También acusó a Mas de no haber aceptado antes la celebración de este debate. Los socialistas querían aprovecharlo para incidir en la indeterminación de Mas en asuntos como la independencia y los recortes sociales.

Sea como fuere, el sentimiento de alivio fue anoche generalizado tanto en el PSC como en CiU. Fuentes próximas al presidente de la Generalitat no veían nada clara la celebración de un debate cara a cara con tan poca antelación. Y en CiU, Artur Mas, que había aceptado el debate pese a ir muy por delante en las encuestas, deploró tener que supeditar su agenda a la decisión de la Junta Electoral.

El jefe de campaña de CiU, David Madí, lamentó los impedimentos a un debate "que podría haber sido histórico". También cargó contra la ortodoxia de la Junta Electoral. "Hace falta una reforma a fondo de los mecanismos previstos en la normativa electoral, que han quedado anclados en la Transición", dijo. En cualquier caso, los nacionalistas culpan de todo al PSC, con acusaciones cruzadas de haber puesto palos en las ruedas al debate. Y Madí no desaprovechó para cargar contra Montilla, aunque fuera colateralmente. "Queda en el aire" si Montilla sabía, al lanzar su propuesta que el debate no se podía celebrar, dijo.

Los que no ocultaron su satisfacción fueron los partidos que habían impugnado el debate ante la Junta Electoral Central: ERC, el PP y Ciutadans.

Mientras que ERC no se pronunció, la presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho, acusó a CiU y el PSC de utilizar el debate cara a cara como una "cortina de humo" y como un último recurso "a la desesperada" para polarizar la campaña en sus últimos días.

El candidato de Ciutadans, Albert Rivera, aseguró que la Junta Electoral "ha hecho justicia" y añadió que la "sociovergencia no ha funcionado" en esta ocasión. El candidato de ICV, Joan Herrera, lamentó que se hayan perdido dos días de campaña electoral con un "debate estéril".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de noviembre de 2010