Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un homicidio (pero no asesinato) de 11 puñaladas

Condenado a 15 años el hombre que mató a su esposa cuando se iba a divorciar tras 42 años de maltrato

Un crimen que fue un homicidio. El de Christine Lang, la mujer que murió apuñalada por su marido la víspera de la vista de divorcio, el 23 de octubre de 2008. Once cuchilladas que pusieron fin a 42 años de maltrato. La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado al esposo, Antonio Serrano Checa, a 13 años de prisión por homicidio y a dos por violencia de género habitual. Descarta que hubiera alevosía y, por tanto, que se tratara de un asesinato (castigado con entre 15 y 20 años).

Los jueces agravan la pena (el homicidio se castiga con una horquilla de 10 a 15 años de prisión) con la circunstancia de parentesco y el abuso de superioridad al tiempo que la atenúan con la colaboración de la justicia: el condenado acudió a la Guardia Civil para decir que había apuñalado a su mujer y quedó detenido.

La sentencia de la sección 27, de la que ha sido ponente la magistrada María Tardón, atiende en buena medida a la petición de la fiscal, que consideró el crimen como un homicidio. En cambio, la acusación particular (la hija del matrimonio) y la abogada del Estado pidieron que se castigara como un asesinato, al entender que hubo alevosía (se realiza el delito con medios o formas que tienden a asegurar su ejecución sin que la víctima pueda defenderse del atacante). Para descartar el asesinato, la sentencia argumenta, entre otras cosas: "No estimamos posible concluir que se produjo una efectiva y completa eliminación de las posibilidades de defensa que pudo tener la víctima frente al ataque del acusado que le produjo la muerte". El fallo no es firme. Todo indica que la acusación particular lo recurrirá.

La sentencia relata el "calvario" que sufrió la alemana Christine Lang desde que se casó con Antonio Serrano cuando ambos trabajaban en Suiza en 1965. Desde entonces y hasta su muerte "el acusado iniciaba discusiones con su esposa sin motivo alguno, durante las cuales, con ánimo de menoscabar su integridad, le propinaba bofetadas, empujones y zarandeos, así como gritos e insultos". También la aisló y la asfixió económicamente. La esposa nunca le denunció.

En 2008, alentada por su hija, Lang presentó una demanda de divorcio. La víspera de la vista, Serrano esperó a su mujer en la finca rústica donde ella se había refugiado, en la localidad de Villanueva de la Cañada. Allí le asestó 11 puñaladas con un cuchillo de cocina. El marido cubrió el cuerpo con plásticos, se cambió de ropa y condujo para informar de lo ocurrido en el cuartelillo de la Guardia Civil.

Ayer, otra mujer fue asesinada por su marido, que le asestó numerosas puñaladas mientras dormía. Tenía 32 años, era natural de Barranco Hondo (Tenerife) y madre de dos hijos. Con ella son 63 las víctimas de la violencia machista en lo que va de año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de noviembre de 2010