La moneda china se aprecia con fuerza a dos días del comienzo del G-20

"Ojo con medidas que benefician a EE UU a costa de otros", critica Almunia

El yuan dio ayer una pequeña alegría a los estadounidenses y los europeos. Se fortaleció un 0,55% frente al dólar, su mayor avance en un día desde 2005. Todo un mundo para una moneda sometida al férreo control de las autoridades chinas que ha desatado una guerra de divisas que amenaza con convertirse en uno de los principales elementos de discordia en la cumbre del G-20 que arranca mañana en Seúl.

El motivo de esta inusual apreciación es el rumor que corría ayer por los mercados de divisas de que China iba a permitir una rápida escalada del yuan -en lo que va de año apenas ha subido un 2,76% frente al dólar, pese a la fortaleza de la economía china y la anemia de la estadounidense- justo antes de la cumbre. Esto sería todo un gesto por parte de las autoridades del gigante asiático que arrinconaría todavía más a Estados Unidos en Corea del Sur.

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Desde que la Reserva Federal decidiera comprar bonos por 600.000 millones de dólares, las críticas a Estados Unidos no han cesado: China, Brasil, Corea, Alemania. Todos cargan contra una medida de estímulo económico que tiene como efecto indirecto la devaluación del dólar y, por tanto, facilita las exportaciones estadounidenses a costa de las del resto. Ayer fue el turno de Joaquín Almunia, el comisario de Competencia de la Unión Europea y vicepresidente de la Comisión. "Estamos en un proceso de diálogo dentro del G-20 y, por tanto, ojo con tomar medidas que puedan beneficiar a Estados Unidos a costa de los demás", analizó Almunia.

En la misma línea, se expresó el secretario general de la CEOE, Ángel Gurría. "Entramos en un periodo delicado porque la política monetaria estadounidense tiene efectos colaterales a los que será difícil hacer frente", escribió el mexicano en el diario francés La Tribune.

Fue una toma pública de posición más antes de la cita de Seúl. También lo hizo la canciller alemana Angela Merkel. En una entrevista en Financial Times, la reclamó a China que permita que su moneda se acerque más su "tipo de cambio justo". Merkel aprovechó también para rechazar la propuesta estadounidense de limitar los superávits comerciales de países como China o Alemania -este año superará el 6% de su PIB- para lograr una recuperación equilibrada.

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